Como lo informamos, el Congreso de la República, aprovechando primero la gran atención provocada por el Mundial de Fútbol, y segundo, su fuerza bruta, aprobó por insistencia la ley que prohíbe que el Estado contrate con medios periodísticos privados.
El gol que hizo con la mano, al estilo Maradona, es un grave atentado a la libertad de expresión, a la libertad de empresa y en contra del derecho de la población de informarse.
Si bien es cierto que se tiene un medio escrito estatal El Peruano, este medio no es ni leído ni vendido por la gran de la población, no llega a los distritos y provincias lejanas y además su costo es muy alto, para las alicaídas familias del Perú profundo.
Fiel a su estilo, el aprismo siempre ha jugado un papel de abogado del diablo. Por ejemplo, a pesar de que en tiempos del odriismo fueron encarcelados, perseguidos y expulsados del país, terminaron aliándose con ellos para dificultar el gobierno democrático de Fernando Belaúnde. Para rematar, ahora pretenden atropellar a los comunicadores, buscando una ley para que el periodismo solo sea practicado por periodistas colegiados.
La finalidad de la ley es silenciar a los medios de prensa nacionales que crean oposición al Congreso. Sin embargo, esta ley podrá, tal vez, mellar en algo su economía, pero no podrán asfixiarlos y desaparecerlos, como es la intención. Otra historia será en el interior del país, donde los miles de programas de televisión, radio y prensa escrita, dependen en gran parte de este sustento.
Debemos recordar, estimados lectores, qué labor cumplen empresas periodísticas serias e independientes como la nuestra. Este diario ha realizado muchas denuncias importantes sobre casos de corrupción e irregularidades en las instituciones del Estado, que de no ser así, nunca hubieran salido a luz y la población seguiría desconociendo. Este tipo de leyes solo permitirá que la impunidad y la corrupción en el Estado sean más altas.



