Gobiernos regionales sinónimos de corrupción

El tradicional centralismo que vivimos en el país dio lugar a que se inicie un proceso de regionalización tanto por departamentos, como de macroregiones, es decir integradas por las regiones naturales con las que cuenta el país, la costa, sierra y selva. Con esto se buscaba supuestamente romper el centralismo del país, ya que el Estado no llegaba a los lugares más alejados.

Por ello se crearon los gobiernos regionales, para que permita un manejo y gestión dentro de las propias regiones con un mayor conocimiento y control desarrollo y buscando que se pueda atender las necesidades de los pueblos de manera más efectiva. Las brechas eran enormes, no existían vías de comunicación, asimismo, faltaban escuelas, centros de salud, canales de regadío y un sin número de obras para generar desarrollo.

Por supuesto que todo esto implicaba un millonario presupuesto. Lo cierto es que los presidentes regionales y luego llamados gobernadores regionales, aprendieron muy rápido y muy bien la forma de cómo se “gestionaba” y se “gestiona” en Lima. Las “coimisiones” se institucionalizaron y se convirtieron en la nueva normalidad y requisito, para obtener una obra o ganar una licitación.

Tanto así es el nivel de ambición y corrupción en las instituciones del Estado, que la mayoría de representantes de alcaldías y gobiernos regionales, le dedican mayor tiempo y energía a planificar justamente a como robar de manera “efectiva”, sin que haya escándalo y se termine en prisión.

Han pasado más de 40 años desde que se inició el proceso de regionalización y el resultado para el Huánuco, sigue siendo desastroso. Seguimos sin vías de comunicación decentes, los pocos centros médicos tienen enormes limitaciones y serios problemas de corrupción, las escuelas están abandonas y requieren reconstrucción, en fin, no ha mejorado en nada. Y lo más triste es que ahora si tiene presupuesto. No existe un impacto positivo de las obras que se realiza. Todo esto porque se prioriza la corrupción al bienestar ciudadano.

Tanto Picón, como Alva y luego Alvarado, han tenido gestiones aberrantes llenas de irregularidades. Pero si hay algo que reconocer, es que Alvarado les ganó con creces, en el arte de la “uña”, claro.

Alvarado Cornelio no se solidarizó, ni le intereso que los miles de personas que estén falleciendo por falta de oxígeno en la pandemia, no. Él y su gente, prefirieron esperar a que les salga el “arreglo” para comprar la planta generadora de oxígeno más cara la región, que para colmo no funciona.