En un pedido que refleja la posición de Renovación Popular frente a la crisis política venezolana, el congresista Alejandro Muñante ha solicitado formalmente al Gobierno de Dina Boluarte que reconozca a Edmundo González como el presidente legítimo de Venezuela. Según informó Ricardo Mc Cubbin para Infobae, la solicitud se justifica en la falta de transparencia del régimen de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio.
“La administración de Nicolás Maduro no ha cumplido con transparentar las actas que reflejan el resultado del voto popular, conforme así lo exigió el gobierno peruano y otros países”, señala el documento presentado por Muñante. Este gesto busca sumar a Perú a la lista de gobiernos que ya han reconocido a González como el vencedor de los comicios, en medio de crecientes denuncias de fraude electoral.
Elecciones en Venezuela: denuncias de fraude y el rol de Edmundo González
El proceso electoral venezolano del 28 de julio estuvo plagado de controversias. Nicolás Maduro, señalado por organizaciones internacionales como responsable de un sistema autoritario, se declaró vencedor en unos comicios que, según la oposición y observadores independientes, no cumplieron con estándares democráticos mínimos.
Edmundo González, junto a María Corina Machado, lideró la oposición en una campaña que denunció la manipulación del sistema electoral por parte del oficialismo. Ambos presentaron documentos y pruebas que, aseguran, demuestran que la oposición obtuvo la mayoría de los votos. Sin embargo, el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, bajo control chavista, no permitió una auditoría independiente de las actas.
Ante esta situación, González se vio obligado a abandonar el país. Desde el 8 de septiembre, se encuentra asilado en España tras emitirse una orden de captura nacional en su contra, ampliada posteriormente a una alerta roja internacional por parte de la Fiscalía venezolana. Entre los cargos que enfrenta se encuentran usurpación de funciones, forjamiento de documentos públicos e instigación a la desobediencia de las leyes.
“La solicitud de alerta roja es otro paso en la sistemática campaña de ataques en mi contra”, expresó González desde España a través de sus redes sociales, compartiendo además una copia del documento judicial emitido en su contra.
Apoyo internacional a González
A pesar de su exilio forzado, González ha logrado el respaldo de varios gobiernos importantes en el escenario internacional. Según informa Infobae, Italia y Estados Unidos figuran entre los países que han reconocido a González como presidente legítimo de Venezuela.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, declaró: “Junto con la Unión Europea trabajamos por una transición democrática y en paz de Venezuela, para que finalmente se hagan realidad la preferencia expresada por el pueblo venezolano por el presidente electo González Urrutia y las legítimas aspiraciones de libertad y democracia”.
Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, subrayó: “El pueblo venezolano se pronunció contundentemente el 28 de julio. La democracia exige respeto a la voluntad de los votantes”.
Este apoyo internacional busca presionar al régimen de Maduro, señalado de mantener el control del poder a través de prácticas autoritarias y violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
La postura de Perú ante el régimen de Maduro
La situación política en Venezuela ha generado también un intenso debate en el escenario peruano. Con la llegada de Elmer Schialer al Ministerio de Relaciones Exteriores, sectores de derecha en Perú expresaron preocupación por un posible cambio en la postura oficial frente al régimen de Maduro.
El anterior canciller, Javier González-Olaechea, era conocido por su firme oposición al chavismo y su respaldo a figuras de la oposición venezolana. Aunque Schialer fue inicialmente cuestionado, ha reafirmado que la política exterior peruana se mantendrá firme en no reconocer a Maduro como presidente legítimo si continúa en el poder después del 10 de enero.
En declaraciones a la agencia EFE, Schialer manifestó su esperanza de que el régimen ceda el poder a Edmundo González y María Corina Machado, a quienes considera los verdaderos ganadores de las elecciones presidenciales. “La posición del Perú es clara: no apoyaremos regímenes que perpetúan prácticas antidemocráticas”, señaló.
Dina Boluarte también ha reiterado esta postura. En un evento reciente en Lima, la presidenta afirmó que su gobierno no respaldará dictaduras y exigió que el chavismo transparente las actas de las elecciones del 28 de julio. “La política exterior sigue en pie, firme y fuerte”, enfatizó, asegurando que el cambio de canciller no alterará el rumbo diplomático del país.
Implicaciones para los venezolanos en Perú
La tensión entre ambos gobiernos ha afectado directamente a los más de 1.5 millones de venezolanos que residen en Perú. En una medida drástica, el régimen de Maduro ordenó el retiro de su personal diplomático de la Embajada de Venezuela en Lima, lo que dejó a miles de ciudadanos sin acceso a servicios esenciales como renovación de pasaportes y trámites legales.
“Esta decisión pone en una situación de vulnerabilidad a nuestros compatriotas en el exterior, que ahora no tienen acceso a la asistencia consular”, comentó una activista venezolana en Lima, quien prefirió mantener el anonimato por temor a represalias.
Un panorama incierto
Mientras la comunidad internacional debate cómo actuar frente a la crisis venezolana, la situación política y social dentro del país sigue deteriorándose. El respaldo a Edmundo González por parte de gobiernos extranjeros es un paso importante, pero insuficiente para lograr una transición democrática en Venezuela.
En el caso de Perú, el pedido de Renovación Popular pone presión sobre el gobierno de Boluarte para adoptar una postura más activa frente al régimen de Maduro. Sin embargo, el impacto de esta decisión no se limita al ámbito diplomático, ya que también influye en la relación con una de las comunidades migrantes más grandes del país.
El panorama para Edmundo González y la oposición venezolana continúa siendo incierto. Mientras tanto, la exigencia de transparencia en las elecciones y el respeto a la voluntad popular se mantiene como un tema central en el debate internacional.




