Giuseppe Risica

Giuseppe Risica: “el metal una cultura muy viva, tiene su propio circuito”

Por Iraldia Loyola

Del 6 al 8 de octubre tuvo lugar en nuestra ciudad el Expo Conversatorio Rock Underground “Cuero negro en Huánuco”, este evento contó con la participación especial de Oswaldo Álvarez, vocalista de la banda el SyD y de Giuseppe Risica (Pino), productor musical de Sonidos Latentes Producciones, editor de la revista especializada Cuero Negro Magazine y autor del libro “Espíritu del Metal”, el primer libro que trata sobre el metal en el Perú.

El último fin de semana lo visitamos en su estadía por nuestra ciudad, aquí la entrevista:

¿Cómo ha visto el panorama en Huánuco dentro de esta movida cultural?

Hay un pequeño problema, veo que la gente siempre espera que venga el productor o la empresa de otro lado, que lo levante o lo lleve a ser a un artista conocido, y eso por lo general ni en Huánuco, ni en Lima, ni en ninguna parte del país, funciona. Explicaba que si no existía un mercado, había que crearlo, si nadie te produce un disco, tienes que hacerlo. No hay más culpables que uno mismo para el éxito o fracaso de un proyecto. Algunos se sorprendían, que la persona externa viene y descubre el artista, esas cosas ocurren una en cada 10 millones más o menos.

Si un grupo no edita, no existe. Pueden tocar 20 o 30 años. Si no tienen un disco, una producción, es como si no hubiesen existido. Entonces empecé a incentivar, inclusive si quieren vemos la forma de editar, producir, que me tengan en consideración para ello. Por otro lado, he visto grupos como X la Troya, Malas intenciones, Aztuodio que me parecieron bandas muy interesantes y que me apenan, que no puedan ser conocidas como deberían. La cosa es bastante simple, mucha gente piensa que para promocionar un artista no hay que poner que es de Huánuco, por el contrario, es un valor agregado. Por otro lado, la producción, grabar lo mejor posible y mucho, mucho ensayo.

Hablar de metal en el Perú es quizás son algo controversial

El metal es música, quizás porque es cerrada, es mucho más fuerte. Hay más de 25 compañías disqueras de metal en el Perú, en ciudades como Juliaca, Arequipa, Lima, Piura. El año pasado se han editado más o menos 100 discos de bandas de metal peruanas, entonces es una cultura muy viva. Y tiene su propio circuito. Muchas veces sorprende que exista tanto, lo que pasa es que como no lo pasan en las radios y la televisión, mucha gente piensa que no existe, pero el metal ha aprendido con los años a que no importa, pues si no nos hacen caso, tenemos nuestro propio circuito.

Lo que ocurre es que la gente quiere formar parte de algo que es más grande que uno y por otro lado, buscan sentirse como una tribu única. Por un lado, es bueno, porque eso nos mantiene unidos, por otro es malo, porque no permite una apertura y una implosión.

Revisando contenido, me he encontrado con una pregunta controversial ¿El metal es estrictamente para la clase alta?

No, lo que ocurre es que hay un discurso de la gente progre o caviar como le decimos nosotros. Como el metal no tiene un discurso político directo, el metal es muy sutil, es antipolítico y de por sí, el ser antipolítico es político porque no considera ni derecha, izquierda, ni centro, ni nada como algo positivo, consideran que todo es basura. ¿Entonces, qué ocurre? La izquierda progresista en el Perú, en especial Fabiola Bazo y un montón de esos escritores de “la católica” para arriba, consideran que el metal no representa la cultura peruana. Como el punk o el rock subterráneo que ellos llaman, pero si tú analizas las clases sociales de la gente punk, vas a ver que en la mayoría son de clase alta, en el metal, no, el 90 % son de la clase media baja. Entonces, ¿cuál es la contradicción? Que supuestamente es fácil estar contra el sistema cuando tienes todo. Pero los que vivían realmente contra el sistema eran los metaleros.

En los últimos años, el prejuicio hacia este movimiento musical ha ido cambiando. ¿Cómo ha visto ese cambio?

A mí en los ochentas por tener pelo largo, me insultaban en la calle y la policía me paraba cada dos cuadras y ahora es normal, pero por la cuestión de la música sigue habiendo gente que piensa que esto es satánico, que son drogadictos, etc. Pero la mayoría ya no, lo ven como algo raro, que no les gusta y hay otros que ya conocen. Tampoco es tan importante que te acepten, creo que si algo es demasiado aceptado, me asusto.

Lo que pasa es que uno tiene que romper ciertos esquemas. Hicimos un concierto este año en el Teatro Municipal de Lima, en los colegios y otros lados rompiendo un poco esos prejuicios, esas cosas prejuzgadas sobre lo que es un tipo de música. Si uno, por ejemplo, analiza ¿Dónde hay más heridos?, en un concierto de metal o un concierto de salsa o de reggaetón, ¿Cuáles son los que más se drogan? ¿Cuáles son los más borrachos? El ser metalero, no tiene nada que ver con ser borracho, con tomar, yo casi no tomo, nunca me he drogado, bueno uso cigarro de tabaco algunas veces al día, hay personas inclusive veganas, hay de todo en la sociedad, hacer música metal no es tan fácil. Uno no puede subirse drogado al escenario, en el metal necesitas mucha precisión y técnica en los tiempos. Y las drogas no te ayudan, al contrario, perjudican ello.

Sus reflexiones dentro de este campo

Es muy sacrificado hacer este tipo de cosas y hay que estar un poco loco, creo que para cualquier cuestión artística y que no esté dentro de las tendencias de moda, es como una lucha media quijotesca, difícil, pero es muy hermoso. Por ejemplo, cuando viajo al interior del país, hay muchas personas con fotocopias de números antiguos para que se la firme y por esas cosas como que uno dice oye algo he hecho no. Cuando llegué a Huánuco se me acercaron personas que decían conocer Cuero Negro del 89 y crecieron con ellos, me traían una fotocopia de la revista porque era tan poco el tiraje (100 a 200) que la gente copiaba la revista, y si hablamos de la piratería, creo que en ese momento era necesaria, no había otra forma, entonces eso es algo hermoso. El sentir que has ayudado a otros, que sirves como un medio de difusión para que otras bandas o artistas lleguen a un público que de repente no llegaría normalmente. Es importante.

Como embajador de más de 500 eventos culturales dentro de esta temática, ¿Qué diría sobre su trabajo?

El metal ha sido una pieza fundamental en mi vida, aunque no la única porque trabajo con otras clases de música también. No hay nada más hermoso que lograr que los artistas con los que trabajas lleguen lejos. Que Volcano toque dos giras en México y que sean muy conocidos ahora; que la banda Reptiles Mágicos tenga número uno del ranking en radios comerciales de Colombia o que me inviten a Huánuco y les interese escuchar que hable. Esa clase de cosas me parecen importantísimas y más que el dinero (porque también es necesario para vivir) lo que uno necesita a veces es sentirse útil, que está haciendo algo que sirve para cambiar, aunque sea con un granito de arena un mundo tan caótico como este, no.