El Instituto Peruano de Economía (IPE) presentó el primer Índice Regional de Sostenibilidad Ambiental (IRESA), revelando que las regiones con menor competitividad económica son también las que gestionan peor sus recursos naturales. El informe, difundido durante el webinar “Competitividad y Recursos Naturales”, ubica a Loreto, Huánuco y Madre de Dios entre las zonas con los puntajes más bajos en sostenibilidad, lo que, según el IPE, abre la puerta a la ilegalidad y al deterioro ambiental.
Carlos Gallardo, gerente general del IPE, explicó que la falta de una adecuada gestión ambiental “genera condiciones para la minería ilegal y la tala indiscriminada”, actividades que perpetúan la pobreza y frenan la inversión privada en regiones amazónicas. El IRESA complementa al tradicional Índice de Competitividad Regional (INCORE) e incluye 14 variables agrupadas en dos pilares: calidad ambiental y gobernanza y gestión de riesgos.
Agua y gobernanza: las brechas más urgentes para Huánuco y la selva central
El IPE identificó el acceso al agua segura como el tema más urgente. En 12 regiones del país, menos del 20% de los hogares recibe agua con el nivel adecuado de cloro residual, lo que, según el estudio, “impacta directamente en la salud infantil y en los niveles de anemia”. En Huánuco, los sistemas de tratamiento de aguas residuales son insuficientes y gran parte de los vertimientos termina en ríos y quebradas.
La exministra del Ambiente Fabiola Muñoz respaldó los hallazgos, enfatizando que “no hay competitividad sin sostenibilidad”. En tanto, Joanna Kámiche, directora del CIUP, destacó la necesidad de fortalecer la planificación territorial y la información sobre recursos naturales, aspectos aún ausentes en la gestión subnacional. Ambas coincidieron en que la falta de autoridad ambiental y la desigualdad territorial perpetúan la informalidad en la Amazonía.
Minería ilegal y contaminación del aire golpean a Madre de Dios
Los resultados muestran que las regiones de la costa sur y centro lideran el ranking, con Tacna, Arequipa y Lima en los primeros lugares, mientras que las amazónicas ocupan los últimos puestos. Madre de Dios, que cayó 12 posiciones respecto a 2019, figura como el caso más crítico. De acuerdo con el IPE, los delitos por minería ilegal se multiplicaron por cinco desde 2020, y el aire de la región es 35% más contaminado que el de Lima y 50% peor que el promedio nacional.
Gallardo advirtió que la persistencia de esta actividad “está afectando la salud pública y reduciendo la calidad de vida de miles de habitantes”. En Huánuco, el indicador de tratamiento de aguas residuales y gestión de residuos sólidos también muestra rezagos significativos, con deficiencias que comprometen la competitividad y la atracción de inversiones sostenibles.
IPE propone siete ejes para revertir la crisis ambiental
El IPE recomendó reforzar la gobernanza ambiental en los tres niveles de gobierno, invertir en Entidades Prestadoras de Servicios (EPS) y promover asociaciones público-privadas para mejorar el tratamiento de aguas y residuos. Además, sugirió acelerar programas de chatarreo vehicular, impulsar el uso de energías limpias y detener la deforestación urbana y rural mediante una mejor planificación.
Según Gallardo, “la sostenibilidad ambiental no es un obstáculo, sino una condición para la competitividad”. El informe concluye que regiones como Huánuco deben priorizar la gestión del agua, la educación ambiental y la formalización de actividades extractivas si buscan un desarrollo sostenible a largo plazo.




