Las imágenes de recuerdos de Huanchaco son propias y emocionales (Gerardo Salazar).
Por Israel Tolentino
Llevar en la mente la escena de un hombre sosteniendo un cuchillo enorme, el conductor dándose cuenta de la mujer fantasmagórica que carga en el asiento posterior, la tristeza frente al recuerdo de un fallecido o la pareja de amantes sorprendidos y desnudos huyendo; encontrarse con el fraile sin cabeza o huir de tu sombra liberada, el jinete fantasma, los cuerpos ataviados a la manera antigua, los restos óseos que reposan bajo la laguna custodiada por una pata y sus patitos requieren de un equilibrio vehemente y cerebral. Leyendas y estampas gravitando en la cabeza buscando salir.

La presente exposición individual es el trabajo extenuante de dos años, cuenta Gerardo Salazar:” empecé a realizar las ilustraciones de las “leyendas huanchaqueras”, grabadas en la técnica del relieve (xilografía y linograbado) en los primeros meses de la trágica pandemia del Covid 19”.
Las leyendas son inmemoriales, hechos fantásticos, fabulosos, fenomenales, sucedidos en algún punto de la historia de los pueblos, legado popular que sin lugar a duda son un soplo de identidad.
La estampa, se denomina a la impresión gráfica y, además a las figuras devocionales impresas en pequeños formatos que se suelen obsequiar en festividades religiosas. La obra de Pancho Fierro ha llegado a nosotros como una colección de estampas sobre Lima, posteriormente Chabuca Granda compuso la canción “Fina estampa”. No hay lugar con exclusividad de esta práctica. Ciudades como: Arequipa, Trujillo, Iquitos, Cusco, Pasco, Huánuco… En cada esquina de sus capitales, tienen quioscos con un arsenal de imágenes representando sus hechizos.

Gerardo Salazar Malbasa es trujillano de raíz, se identifica con esa región y su cultura; tiene una ligazón con el mar, la arena, los caballitos de totora, los cañaverales, sus habitantes… ÉL comparte en la sala 113 del proyecto Gráfica Errante, en Casa Fugaz Arte de Convivir, Monumental Callao, la exposición “Leyendas y estampas huanchaqueras”, todas alusivas a su relación con el territorio del sólido Norte (La Libertad y Trujillo), y sus lecturas de las leyendas escritas por Percy Valladares Huamanchumo vía Facebook en plena pandemia. Las estampas y las leyendas son cumplidos a las actividades íntimas del habitante del puerto antiguo de Huanchaco, como en todas las narraciones, vivifican para el observador ignotos acontecimientos, en sus palabras: “Huanchaco hizo buena parte de mis recuerdos de infancia. Visité Huanchaco como niño que llevan de paseo sus padres, luego como adolescente aventurero, y hoy como padre de familia.”

Con Gerardo iniciamos los diálogos en plena pandemia, una amistad regalo de esos años que hasta ahora no terminamos de asimilar de creer que hayan pasado. Conversamos lo suficiente, sobre todo de arte y en algunos momentos inevitables temas más íntimos. Él es un apasionado de la obra gráfica, del taller, de sentarse frente a la prensa mirando los rodillos, de imaginarse la a la tinta memorizando un instante de existencia. Lleva en sus venas la consigna que antes de la gráfica existía el libro, y son curiosamente estas dos formas, las que estrecharon nuestra amistad.

En “Gráfica Errante” trae a su memoria una colosal cantidad de imágenes en el mar de Huanchaco, de las festividades, sus oídas infantiles, las huacas milenarias y toda la mitología creada en ese entorno de arena y mar. Ha decantado mucho de sus pasos por los caminos acompañados de voces en idiomas ocultos, de momentos en donde la realidad se confundía con lo sobrenatural y como un punto flotando se veía en lo profundo. Su cuerpo mismo pernoctando en el taller se ha confundido entre las estampas y las leyendas. Recordar que el grabado requiere de un esfuerzo físico y emocional desigual a las demás disciplinas constructoras de imágenes. Un creador de estampas gráficas no corre, anda, da vueltas, medita incansablemente por más expresionista que sea.
21 obras, historias arrancadas del viaje mental sin fin al pasado, con un recorrido temporal cambiante, escarbados en una matriz como quien realiza un trabajo de prospección.
El relato oral termina en una estampa impresa en blanco y negro, como si la ausencia del color fuera inmanente al recuerdo inconmensurable, donde la luz es el final y las sombras las huellas que estamos en viaje (Prusia, setiembre 2023).
LEYENDAS
Gerardo Salazar y Leyla Aboudayeh en la Sala 113 (Fotografía del artista).
Gerardo Salazar en su taller (Fotografía del artista).
Estampas Huanchaqueras (Fotografía del artista).
Leyendas Huanchaqueras (Fotografía del artista).




