Georgia sorprende a una España deslucida y sin espíritu en el debut del Eurobasket.

El debut de España en el Eurobasket 2025 se saldó con una derrota inesperada frente a Georgia, un revés que dejó al descubierto carencias tanto en el juego colectivo como en la fortaleza mental del equipo. La selección, en plena renovación, no logró imponer su ritmo ni mostrar la solidez necesaria para contrarrestar el empuje georgiano, evidenciando que el camino hacia la consolidación será más arduo de lo previsto. Este resultado supone un duro golpe anímico, especialmente tras una fase de preparación marcada por cinco derrotas que sembraron dudas en torno al potencial del conjunto dirigido por Sergio Scariolo. Este torneo tiene un valor añadido, ya que sirve como clasificatorio para el Mundial de Baloncesto de 2027, que se celebrará en Catar, siendo la primera vez que este país alberga la competición.

Derrota y decepción marcan el inicio de España en el Eurobasket, un tropiezo que obliga a replantear estrategias y reforzar la moral de un equipo necesitado de confianza.

Según el reportaje de El País, España sucumbió ante Georgia por 83-69, exhibiendo un rendimiento muy por debajo de las expectativas generadas y dejando una sensación de fragilidad que deberá ser superada en los próximos compromisos.

El análisis del partido revela “datos clave” que explican la derrota. La diferencia en el rebote (46-29 favorable a Georgia, con 16 rebotes ofensivos concedidos) y las 11 pérdidas de balón lastraron las opciones de España, que tampoco estuvo acertada en el lanzamiento (44% en tiros de campo y 46% en tiros libres). Más allá de las estadísticas, la falta de reacción ante la adversidad y la ausencia de un líder que tomara las riendas en los momentos críticos fueron determinantes. España, habitualmente un equipo aguerrido y competitivo, se mostró esta vez como un conjunto falto de alma, incapaz de revertir una situación desfavorable. El nivel de exigencia en el Eurobasket es altísimo; selecciones como Francia, vigente subcampeona olímpica, y Eslovenia, liderada por Luka Dončić, se presentan como serios aspirantes al título.

La puesta en escena de Scariolo sorprendió con la inclusión de Yusta y Parra en el perímetro, junto al joven De Larrea, buscando un equilibrio entre trabajo y talento. Sin embargo, la apuesta no dio los frutos esperados. Georgia, por su parte, contó con un Shengelia muy motivado a pesar de su reciente problema de salud, demostrando ser un pilar fundamental para su equipo. La defensa de Shengelia sobre Aldama fue clave para mermar el ataque español. España intentó contrarrestar el juego interior georgiano con lanzamientos triples, pero la falta de acierto inicial obligó a buscar soluciones en la pintura con Willy Hernangómez y Aldama. Ante la escasez ofensiva, Scariolo movió el banquillo dando entrada a Saint-Supéry, Brizuela, Juancho Hernangómez y Pradilla, buscando revulsivos que cambiaran la dinámica del partido. Las dificultades para frenar a Baldwin, las pérdidas de balón y el dominio en el rebote de Georgia impidieron a España tomar el control del encuentro. “España busca su identidad” en esta nueva etapa.

El partido se desarrolló como una batalla física y mental, tal como había anticipado Willy Hernangómez. Sin embargo, la dureza del choque no se tradujo en un rendimiento positivo para España. El pívot madrileño fue uno de los pocos jugadores españoles que cumplieron con su cometido, anotando canastas importantes para mantener al equipo en la pelea. A pesar de ello, la selección española no lograba encontrar la fluidez necesaria en su juego de ataque y sufría en el rebote. Aldama, llamado a ser uno de los referentes del equipo, tardó en entrar en juego. Un breve destello de Brizuela como base permitió a España tomar una mínima ventaja, pero Shengelia respondió con un triple que devolvió la iniciativa a Georgia. El seleccionador español de baloncesto, Sergio Scariolo, ha dirigido a España a conseguir múltiples éxitos, incluyendo cuatro medallas de oro en el Eurobasket (2009, 2011, 2015, 2022).