Georges Criblez Ureta: artista y docente de Arte, Papel y Vida            

El que no trabaja incansablemente y lucha sin cesar contra el naufragio acaba por hundirse sin remedio (W. Kandinsky).

Por: Israel Tolentino

Esta frase del pintor ruso Kandinsky, encaja ampliamente con la vida de Georges Criblez, todas sus fantasías se han podido cumplir, sobre todo, sus emocionantes acercamientos a la historia del arte: occidental, oriental y andino; distancias inusitadas de la tierra confluyendo en un momento bajo el Apu tutelar Qayaqpuma, allá en la norteña Cajamarca, donde en 1532 capturaron a Atahualpa y quince mil años atrás, artistas – chamanes anónimos, dejaron sus huellas e inscripciones pintadas y grabadas sobre las rocas del mencionado Apu ¿Cuánto tiempo habría transcurrido para darse cuenta que podían dibujar y pintar?

Leyendo sobre Georges, la imagen que aparecía en la cabeza era la del pintor Paul Gauguin; luego de adornarme de sus imágenes, un cuadro extraño en su quehacer titulado: “homenaje a P. Gauguin de Criblez” me abre una puerta. Esta coincidencia resolvía varias inquietudes, ponía el panorama de su hacer en un camino poco transitable, sin embargo, leyendo los títulos: Jardín interior, Canto de labranza, Espalda del girasol, Árbol de melocotón, Amanecer en Sigispampa, Paisaje de Llacanora, Colores rupestres, Casa de los pájaros, Pachacamac, Kuan Yin (deidad budista de la compasión y la misericordia), La joie de Vivre (gozo en francés de la alegría de vivir), Sanat kumara (Hijo de Shiva, rey de la sabiduría) transfiguraron la vía en aroma a plantas, sudor y cantos chamánicos.

Georges Criblez pintando frente al Apu Qayaqpuma (Foto: G. Criblez).

Georges, hace mucho hace papel a mano en Cajamarca, hace papel para no buscar cavernas donde rasgar, pintar, dibujar, expresar lo que lleva desde antaño. Toda expresión es un intento, la imagen una parte de ello, como en la vida, como su viaje juvenil a Tarma: “aprendí entonces que lo verdaderamente importante era el camino y no la meta”. Georges además ha dedicado una parte importante de su tiempo a la enseñanza del Arte y del Papel, en su caso, el hacer papel en el sentido más artesanal, usando sus manos, la tecnología elemental y sobre todo los insumos locales: algodón, plátano, espárrago y pasto, fibras vegetales de Llacanora, su turístico distrito.

Volviendo a la imagen “homenaje a P. Gauguin de Criblez” el artista adhiere a ella algunas iconografías suyas relacionadas a su vida en Cajamarca, cabría la pregunta ¿se siente Georges, un Paul Gauguin en Cajamarca? dos contextos diferentes territorialmente, pero con un añadido importante, si se cierran los ojos, queda su música, se abre el “espacio” espiritual donde los tiempos y espacios pierden cordura y toman forma invisible, en que todo es posible, como revela en el cuento “Ataraxia y las higueras de Chilca”. “Saqué entonces un cuaderno de apuntes y me puse a dibujar uno de aquellos árboles, entonces entendí que mi pintura no debía reproducir al aspecto exterior de las cosas sino las líneas internas de las mismas, captando lo esencial que es invisible a simple vista, tratar de representar “lo verdadero””. A Georges, la música le sirve para transitar entre el acá y el allá. 

Georges Criblez en su taller con el pintor Alberto Rutté Garcia (Foto: G. Criblez).

Georges Criblez Ureta (Lima, 1959) estudió antropología en la UNMSM y artes plásticas en la PUCP es también músico y escribe cuentos, es un ser humano polifacético; sabe que la docencia es aprender enseñando y necesariamente no los rudimentos de los oficios que conoce, sino esa magia primaria que trae cada estudiante; ser profesor le reafirma la vida, como sus palabras en uno de sus cuentos: “sentía que con los trazos de mi dibujo me vinculaba con lo sobrenatural, el vacío estaba lleno de todo y un soplo vital misterioso hacía brotar del cielo una dulce melodía sin principio y sin fin, sentí que había aprendido a escuchar la voz de Dios y en mi interior mi alma era una fuente de agua clara y transparente”.

Enseñar Arte y Papel, es un proceso a primera vista cómico; es decir, si enseño Arte, hacer papel está sobreentendido, pero Georges, ha deseado poner énfasis en la importancia de la acción creadora del papel, darle la utilidad portentosa de las rocas de Quyaqpuma. Esta generación escribe en abstracto o Bits, Georges Criblez maneja los nuevos medios y sabe que el papel es mucho más que un soporte, “nuestra memoria expuesta a los maretazos del olvido”. Hacer papel un confronto con el olvido.

“Homenaje a P. Gauguin de Criblez” (Foto: Georges Criblez).

Georges ha logrado ver el detalle exhaustivo de la existencia, descubrirse en el significado de Ataraxia, ha logrado decir a sus amigos: “Llámenme Jorge, total soy más peruano que la papa a la huancaína”  (Pozuzo, abril 2025).