Garu: Podría convertirse en eje turístico del Alto Marañón, se gestiona salto clave en clasificación nacional

El complejo arqueológico de Garu, ubicado en el distrito de Choras, podría estar cerca de convertirse en uno de los principales destinos turísticos del Alto Marañón. César Augusto Antesana Andrade, promotor turístico, informó que actualmente el sitio se encuentra en Jerarquía 2 y que las gestiones en curso buscan elevarlo a Jerarquía 3, una categoría que permitiría acceder a mayores recursos del Gobierno Central y fortalecer su posicionamiento nacional.
Según explicó, ya se viene coordinando una intervención inicial que contempla una inversión aproximada de 200 mil soles para mejorar la ruta turística desde Huánuco hasta Garu. Esta acción forma parte de un proyecto impulsado con apoyo de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán, orientado a optimizar las condiciones básicas del destino, incluyendo accesos, servicios e información para visitantes.
El objetivo es consolidar una base técnica que permita sustentar el crecimiento del complejo no solo como atractivo local, sino como recurso turístico estratégico para la región. La propuesta apunta a que Garu complemente la oferta existente en Huánuco y contribuya a prolongar la estadía de los visitantes en la zona.
Jerarquización
Antesana precisó que la jerarquización es un proceso técnico dentro del desarrollo turístico. Todo recurso es primero inventariado y posteriormente evaluado bajo criterios específicos que determinan su categoría, en una escala que va del 1 al 4. Actualmente, la Jerarquía 4 la ostenta Machu Picchu, mientras que el Parque Nacional de Tingo María cuenta con Jerarquía 3.
Alcanzar la Jerarquía 3 implica cumplir estándares relacionados con infraestructura, calidad de servicios, accesibilidad, información turística, nivel de investigación y afluencia de visitantes. En el caso de Garu, el promotor señaló que el sitio se encuentra en 38 puntos, cuando el mínimo requerido para subir de categoría es 40.
No obstante, aclaró que los dos puntos restantes no son menores, ya que involucran mejoras sustanciales. Entre los aspectos pendientes se encuentran el fortalecimiento de condiciones básicas en el lugar, el incremento sostenido del flujo de visitantes y, principalmente, el desarrollo de investigaciones científicas y arqueológicas que respalden el valor histórico del complejo.
De concretarse este avance, Garu podría acceder a nuevas etapas de inversión pública, consolidando su desarrollo y permitiendo una intervención de mayor alcance por parte del Estado.
Investigación arqueológica
Uno de los pilares centrales de la propuesta es la realización de excavaciones e investigaciones científicas formales en el complejo. Antesana indicó que la generación de estudios académicos y publicaciones especializadas contribuiría significativamente a elevar la puntuación técnica del sitio, incluso superando los 50 puntos dentro del sistema de evaluación.
Garu cuenta con aproximadamente 129 hectáreas de construcciones prehispánicas, lo que lo convierte en un espacio de gran potencial patrimonial. Ubicado en el Alto Marañón, el complejo representa una manifestación cultural distinta, con características propias en cuanto a arquitectura, geografía y usos históricos. Sin embargo, gran parte de su información aún requiere ser documentada y validada mediante investigación arqueológica sistemática.
Desde la perspectiva turística, el impulso de Garu permitiría diversificar la oferta regional, tradicionalmente concentrada en destinos como Tingo María. La propuesta apunta a que los visitantes no solo permanezcan una noche en Huánuco, sino que amplíen su estadía a dos o tres días, dinamizando así la economía local mediante mayor demanda de hospedaje, alimentación y transporte.
El desafío, sin embargo, no solo radica en la inversión inicial, sino en la articulación entre comunidad, autoridades locales, sector académico y gobierno central. El ascenso a Jerarquía 3 no depende únicamente de infraestructura, sino de una estrategia integral que combine conservación patrimonial, planificación turística y sostenibilidad.
En ese escenario, Garu se encuentra en una etapa decisiva. Con una brecha mínima en la evaluación técnica y un proyecto en marcha, el complejo arqueológico podría iniciar una nueva fase de desarrollo, siempre que las acciones anunciadas logren concretarse bajo criterios técnicos y gestión coordinada.