La guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea escala con la inminente votación en Bruselas sobre aranceles de represalia. La decisión, prevista para la tarde del miércoles, busca contrarrestar los gravámenes impuestos por la administración Trump, marcando un punto de inflexión en las relaciones transatlánticas. Este movimiento se produce en un contexto global de crecientes tensiones comerciales, donde el proteccionismo amenaza la estabilidad económica mundial y la cadena de suministro transnacional.
Según la investigación publicada por The New York Times, la Unión Europea se prepara para votar un paquete de medidas arancelarias en respuesta a los aranceles estadounidenses impuestos por el presidente Trump.
La lista de productos afectados por estos aranceles es una versión reducida de la propuesta inicial presentada a mediados de marzo, diseñada como respuesta directa a los aranceles estadounidenses sobre el acero y el aluminio. La Comisión Europea ha estado en intensas negociaciones con los estados miembros, buscando un equilibrio que minimice el impacto negativo en las economías europeas. Se han considerado las implicaciones para distintos sectores, buscando amortiguar el golpe para los productores europeos.
Una de las concesiones notables es la exclusión del bourbon de la lista de productos gravados. Esta decisión se tomó después de que el presidente Trump amenazara con imponer un arancel del 200% a todas las bebidas alcohólicas europeas, lo que habría asestado un duro golpe a los productores de vino de Francia, Italia y España. La amenaza de Trump puso en evidencia la vulnerabilidad de ciertos sectores europeos ante las represalias estadounidenses.
A pesar de las tensiones, la Unión Europea ha manifestado su preferencia por una solución negociada. Maros Sefcovic, comisionado de comercio del bloque, enfatizó que la UE no busca una represalia “ojo por ojo”. La UE ha llegado incluso a ofrecer la eliminación total de los aranceles sobre automóviles y otros productos industriales, siempre y cuando Estados Unidos haga lo mismo. Este gesto evidencia la voluntad europea de evitar una escalada mayor en la disputa comercial.
Sin embargo, ante la falta de avances significativos en las negociaciones, Europa ha optado por una respuesta gradual. Los aranceles de represalia que se someterán a votación son solo una primera etapa, enfocada en los aranceles sobre el acero y el aluminio. Estos primeros aranceles entrarán en vigor de forma gradual a partir de la próxima semana. Cabe recordar que desde el mes pasado, Estados Unidos ha impuesto aranceles del 25% sobre el acero, el aluminio y los automóviles, además de un arancel generalizado del 20% sobre otros productos procedentes de Europa.




