El partido Fuerza Popular anunció que no respaldará la salida del presidente José Jerí en medio de los cuestionamientos por reuniones no registradas con el empresario chino Zhihua Yang. En un comunicado, la agrupación política reconoció que las explicaciones brindadas por el jefe de Estado “generan dudas”, pero remarcó que cualquier determinación sobre los hechos debe seguir el cauce institucional: investigación en el Congreso y en la Fiscalía.
El pronunciamiento llega cuando distintas bancadas impulsan mociones de censura contra Jerí, argumentando presuntas irregularidades y falta de transparencia en su agenda. Aun así, Fuerza Popular sostuvo que no se plegará a los pedidos de vacancia o censura y dejó en claro que su postura busca —según su propia argumentación— evitar un nuevo episodio de inestabilidad política.
La bancada fujimorista justificó su decisión apelando a un contexto social que describió como crítico: inseguridad ciudadana, pobreza y urgencias en diversas regiones del país. En esa línea, insistió en que el país requiere “orden” y no “más caos”, mensaje con el que marca distancia de las fuerzas parlamentarias que han escalado el enfrentamiento con el Ejecutivo. “Los ciudadanos nos piden a los políticos que dejemos las peleas inútiles y pongamos foco en lo importante: ordenar el país”, señaló el partido.
La comunicación de Fuerza Popular se apoya en una idea central: la crisis social no admite más confrontación entre poderes del Estado. Bajo esa premisa, el partido plantea que la ruta para esclarecer los cuestionamientos contra Jerí no debe ser un desenlace inmediato por vía de censura, sino un proceso de revisión institucional. En otras palabras, admite que existen elementos que ameritan escrutinio, pero rechaza que la respuesta sea precipitar su salida.
Sin embargo, el propio comunicado abre una tensión evidente: el partido reclama reducir el ruido político, pero al mismo tiempo emplea un lenguaje confrontacional contra quienes promueven la censura. Fuerza Popular calificó a esos sectores como “caviares, comunistas y pseudo moralistas de derecha”, etiqueta con la que deslegitima a sus adversarios aun cuando afirma que la ciudadanía exige “madurez política”.




