FRENTE A FRENTE: DANIELA ZAMBRANO

FRENTE A FRENTE: DANIELA ZAMBRANO

Por Israel Tolentino

En este lugar viví en mi infancia, bañarse y cruzar el Huallaga era parte de nuestro crecimiento, recuerdo con aprecio al alcalde Soberón, tenía buenas ideas y casi cumplió todas, abrió calles y se hizo la laguna, así cuenta doña Antonia abuelita de Daniela, fuerte, lúcida de buen humor. Mira los ficus y dice: estos árboles estaban flacos y estos de acá no existían.

La ciudad es como sus habitantes, el espejo donde uno puede verse y darse cuenta que tan desgreñado va, que tan al frac o los pantalones rotos, la memoria descuidada, desde la oficialidad y parte del ciudadano distraído, sin convicción, sin deberes; el arte entonces, una forma de resistir.

Die Kolonialen Kartoffeln Geschichte. Las historias coloniales de las papas. Intervención.

Donde haya nacido Daniela no es lo fundamental, pero el cariño que le tiene a este discurrir del río, a recuperar los eslabones que la atan con sus ancestros, recuperar los puntos en este tejido que, hasta hace medio siglo, tenía el tejido blanco y su “saccsa” cercano a puertas de la ciudad; hoy pequeños reductos, un mundo que se aleja de sí, de su origen, de la relación con su hábitat natural, cerca de un desenlace anunciado.

Huánuco y el encuentro con su mamá Antonia le llevó a pensar el Proyecto “Ashlanquera” huanuqueñismo que hace mucho no se usa y describe el andar en armonía con el territorio, semántica que hoy hemos perdido, dejado de sentir.

Complejo Kotosh. Daniela Zambrano y su mamá Antonia.

Daniela Zambrano es joven, tanto así que, es mejor guardar su edad, terminando la Escuela de Bellas Artes de Lima migró hacia Cusco, nos cuenta: “Antes de terminar me fui al Cusco a buscar respuestas, un nuevo lenguaje, no solo en términos artísticos sino de vida.” Rápidamente se dio cuenta del encuentro consigo misma, con su mirada de artista, su voz como dicen los poetas antiguos, los actuales dirán su imagen… así, con la preocupación de sus progenitores, se preparó en silencio, vuelve a decirnos: “realizo mi primera individual en el Templo Sagrado del Qoricancha con una exposición sobre las historias de la Minería. Esta exposición me tomó más de 1 año de preparación, y fue durante ese año en el que decidí ir a conocer la otra cara de la moneda (…) Viví en Austria, en Liechtenstein que es un pequeño reino al lado de Suiza, países de ese primer mundo a los que no les falta nada, pero a mí me faltaba mucho, me faltaba la comunidad. Y así llegué a Berlín, a terminar de estudiar el alemán y donde pude realizar la maestría de arte en contexto de la Universidad de Artes de Berlín.” ¡Eso!, exclamaría nuestro querido Andrés Cloud, ¡Eso!, el arte de hoy, es mucho estudio en una mano y mucho oficio en la otra.

Panel uno. Detalle de Las historias coloniales de las papas.

Esa nueva vida, lo primero que le devolvió fue que sus latidos y su sangre corriendo en su joven cuerpo no habían empezado con ella, habían nacido desde mucho antes que su madre, su abuela… rápidamente, ese descubrimiento le produjo otro ánimo, tal vez un lado del cerebro le despertó las conversas con su mamá Antonia, antes ordinarias, hoy día, fuente inagotable en su hallarse. Con ella, hasta ahora, van juntas por las calles desordenadas, reconociendo los pasos que anduvo ella por su nieta, el camino que fue haciendo sin saberlo, para Daniela que alguna vez llegaría y le tomaría de las manos. Así, es en el fondo el arte y todo en la vida, cada uno es parte de un pasado y futuro, los pies andando en otros ojos, en el presente perpetuo. “Salimos a caminar en su Huánuco querido, salimos a reconocer los lugares de su niñez, a darle forma a tantas historias que ella me contó de niña. Buscar las ropas de las bisabuelas, tomar ponche en la plaza. Es como hacer arqueología con la imaginación y la memoria. Es como ambientar una película. De hecho, me imagino una gran película de su vida, que me llena de orgullo y lágrimas también.”

Daniela viene a Huánuco y a la otra parte de sus orígenes, Pasco, por ese camino que se abre junto al río Huertas y se va adentrando a esa hermosa quebrada entre Mosca y Tusi, lugar de truchas, vacas y duraznos. El arte está allí, en esa piedra que le sostiene para encontrar señal, en el puente anaranjado construido en la curva, el viento fresco y “El Chavalito” espantando a su paso las gallinas entumidas y a los pequeños perros haciéndoles ladrar.

Desde el 2021, se realiza en Huánuco la Residencia Nómada FhE, proyecto que ha sido impulsado para vincular a los artistas con este territorio. Esta vez, esa búsqueda nos ha conectado con Daniela Zambrano Almidón, artista ashlanquera, hilvanando nuevos sentidos desde este territorio que lleva en sus venas. (Amarilis, enero 2023).