Bania Ávalos, una ciudadana peruana, vivió semanas de incertidumbre tras descubrir que delincuentes habían suplantado su identidad y accedido, de forma fraudulenta, a un préstamo de S/20,000 en una sede del Banco Continental (BBVA) en Chiclayo. El monto total de la deuda se incrementó a más de S/40,000 debido a intereses y otros conceptos, aunque ella jamás había solicitado dicho crédito. Después de una serie de denuncias y reclamos, el BBVA emitió un comunicado anunciando la cancelación total de la deuda y reconociendo el carácter fraudulento del caso. Según Isabel Nomberto para La Republica.
Una deuda inesperada y el inicio de una lucha
El caso comenzó cuando Bania Ávalos fue notificada de una deuda de más de S/40,000 a su nombre en el Banco Continental, producto de un préstamo que ella nunca solicitó ni autorizó. De acuerdo con su testimonio, los responsables de esta estafa utilizaron una copia de su Documento Nacional de Identidad (DNI), su firma y su huella digital para concretar el fraude en una agencia bancaria del BBVA en Chiclayo.
En entrevista con 24 Horas, Ávalos expresó su indignación: “Pido como cualquier persona que revisen las cámaras de seguridad, porque pensaba que (la estafa) se dio en una sede cercana en Lima y me dijeron que no. Que era en Chiclayo”. Esta situación puso en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas de validación biométrica implementados por algunas entidades bancarias.
Los delincuentes lograron burlar las medidas de seguridad del banco y obtener los fondos mediante un procedimiento presencial en una de sus agencias. Esta metodología no solo impactó a la víctima, sino que encendió las alarmas sobre la seguridad de las operaciones bancarias y los riesgos asociados a la suplantación de identidad.
Intervención de las autoridades y resolución del caso
Al percatarse del fraude, Ávalos presentó una denuncia policial por suplantación de identidad y llevó el caso a la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS), así como a Indecopi. Estas instituciones, encargadas de supervisar y proteger los derechos de los consumidores financieros en el Perú, tomaron conocimiento del caso, lo que generó presión para que el banco investigara la situación a fondo.
El 14 de enero de 2028, tras analizar el caso, el BBVA reconoció que la deuda fue producto de un acto fraudulento. En un comunicado oficial dirigido a la afectada, la entidad bancaria anunció que se cancelaba la totalidad de la deuda. “Luego de haber elevado su caso al área correspondiente, en el cual señala no reconocer la contratación de un préstamo y apertura de una cuenta de ahorro (…) El caso se ha resuelto a su favor y con fecha 14/01/2028 hemos procedido con la cancelación de la deuda generada por el préstamo N° 0011-0059-960****113 y, por tanto, ya no mantiene algún adeudo pendiente o vencido del producto en mención”, detalla el comunicado.
Este resultado trajo alivio a Ávalos, quien ya no tendrá que enfrentar la carga financiera de una deuda que jamás contrajo. Sin embargo, el caso deja preguntas abiertas sobre las brechas de seguridad en los sistemas bancarios peruanos y cómo los usuarios pueden protegerse frente a estos riesgos.
Brechas en la seguridad biométrica
El caso de Bania Ávalos evidenció las fallas en los sistemas de validación biométrica que utilizan los bancos en el Perú. Los delincuentes no solo contaban con una copia del DNI de la víctima, sino también con su firma y su huella digital, lo que les permitió burlar los controles implementados por el BBVA. Esto plantea preocupaciones sobre la eficacia de las medidas de seguridad biométrica en las entidades financieras y el nivel de protección que ofrecen a los clientes.
En el marco de este caso, Bania solicitó al banco que revisara las cámaras de seguridad de la agencia donde se realizó el trámite fraudulento. Según sus declaraciones, inicialmente pensó que el delito se había cometido en Lima, pero posteriormente se confirmó que tuvo lugar en Chiclayo. “Es importante que las entidades bancarias tomen mayores precauciones y actualicen sus sistemas de seguridad para evitar que esto le suceda a otras personas”, señaló Ávalos.
¿Qué es la suplantación de identidad?
La suplantación de identidad es un delito en el que una persona utiliza los datos personales de otra para realizar actividades fraudulentas, como solicitar préstamos, realizar compras o abrir cuentas bancarias. Este tipo de fraude es cada vez más común en el Perú, donde el uso de datos personales está expuesto a múltiples riesgos.
Entre las principales causas de este problema se encuentran el robo o falsificación de documentos, la filtración de datos en bases de datos digitales y la falta de verificación rigurosa por parte de las instituciones financieras. En este caso, los delincuentes aprovecharon las brechas de seguridad del sistema bancario para obtener un beneficio económico, dejando a la víctima con una deuda injustificada y un proceso legal que afrontar.




