Keiko Fujimori se las cobró a su hermano; demostró su poder en el Congreso. Al estilo Caín y Abel, ordenó a su ejército que le corten la cabeza a su hermano menor. Todo esto en venganza porque su hermano Kenji logró liberar a su padre, aun cuando la jefa de Fuerza Popular se oponía.
Al parecer, la orden era provocar el mayor daño político posible para los tres congresistas: Kenji Fujimori, Guillermo Bocangel y Bienvenido Ramírez.
Como se sabe, Kenji fue el congresista con mayor aceptación electoral en 2016 y cuenta con la empatía de un gran sector del voto duro del fujimorismo. Es por eso que el menor de los Fujimori representa una grave amenaza para los planes de gobierno de Keiko, y le urge sacarlo del camino. Qué mejor forma que desaforarlo e inhabilitarlo para todo cargo público. Sin embargo, los fujimoristas no consiguieron el apoyo necesario para este fin, aunque sí lograron denunciarlos penalmente y suspenderlos mientras dure el proceso judicial.
Digno de una serie de ficción, Keiko considera a su hermano un traidor por haber liberado a su padre a pesar de ella se oponía. Es por eso que crean todo este complot para destruir al hermano. Necesitaban un chivo expiatorio y en este caso fue Mamani. Definitivamente es la hermana e hija que no quisiéramos tener.
La exprimera dama de la Nación, la sobrina de Montesinos, ha demostrado que no tiene límites al “matar” políticamente a su hermano.
Es sumamente penoso y lamentable cómo esta “clase política” continúa socavando los valores democráticos y principios ciudadanos. Es gravísimo que a FP, a la hora de vengarse de sus enemigos, poco o nada le importa romper sistemáticamente la constitución, como lo vimos el día miércoles en el Congreso. Queda claro, es que su soberbia y embriaguez de poder son tan grandes, que le fascina hacer alarde de demostrar su fuerza.



