Flotas chinas intensifican crisis de sobrepesca en aguas suramericanas

La explotación pesquera por parte de flotas chinas cerca de las costas suramericanas ha intensificado la preocupación entre los países de la región, enfrentándolos al desafío de proteger sus recursos marinos sin perjudicar sus economías locales. Argentina, Chile, Perú y Ecuador reportan una alarmante presión sobre sus ecosistemas marinos debido a las prácticas de pesca invasivas de China, destacando la depredación de especies clave como el calamar y la merluza negra.

En Argentina, la ausencia de normativas efectivas de protección facilita la pesca destructiva, especialmente durante la temporada alta, con alrededor de 400 buques operando en áreas críticas para la biodiversidad. La intensificación del esfuerzo pesquero en esta región se ha multiplicado significativamente en la última década, con un incremento notable de las horas de pesca registradas por buques chinos.

Perú enfrenta transgresiones a su soberanía marítima, con flotas chinas pescando pota al borde de sus aguas jurisdiccionales, a menudo apagando sus sistemas de identificación para evadir la detección. Aunque se promulgó una ley para restringir el acceso a los puertos peruanos, la presión de China y la actualización de acuerdos comerciales han mermado la efectividad de estas medidas.

Chile y Ecuador se esfuerzan por combatir la captura ilegal y proteger sus ecosistemas, con Chile implementando operativos especiales de vigilancia y Ecuador logrando compromisos de China para reducir la pesca cerca de Galápagos. Sin embargo, la lucha contra la pesca ilegal y la sobrepesca del calamar gigante sigue siendo un desafío regional que requiere un enfoque unificado y firme para asegurar la sostenibilidad de los recursos marinos frente a las flotas pesqueras extranjeras altamente subsidiadas y operativas en un marco de opacidad.