La independencia científica, pilar fundamental en la divulgación de investigaciones médicas, se encuentra bajo escrutinio. Un fiscal federal en Washington ha generado controversia al contactar al *New England Journal of Medicine* (N.E.J.M.), una de las revistas médicas más prestigiosas a nivel global, con interrogantes que insinuaban una supuesta parcialidad y la existencia de influencias externas en sus procesos editoriales. Este incidente se produce en un contexto donde la polarización política ha permeado diversas esferas, incluyendo el ámbito científico, generando debates sobre la objetividad y la integridad de las publicaciones académicas.
Según la investigación publicada por The New York Times, el Dr. Eric Rubin, editor jefe del N.E.J.M., calificó la misiva recibida como “vagamente amenazante” durante una entrevista. Este señalamiento resalta la preocupación existente en la comunidad científica sobre posibles intentos de intimidación o presión indebida.
Además del *New England Journal of Medicine*, al menos otras tres publicaciones científicas han recibido cartas similares de Edward Martin Jr., un activista republicano que funge como fiscal federal interino en Washington. Martin ha sido objeto de críticas previas por presuntamente utilizar su cargo para atacar a opositores de la administración actual. El tono de estas comunicaciones, según trascendió, se centra en acusaciones de “partidismo en diversos debates científicos”.
Las preguntas formuladas por Martin a las revistas incluyen cuestionamientos sobre la aceptación de artículos de científicos con “puntos de vista contrapuestos”, las medidas tomadas ante la posibilidad de que autores hayan “engañado a sus lectores” y la transparencia en relación con la influencia de “partidarios, financiadores, anunciantes y otros”. Estos interrogantes abren un debate sobre los criterios de selección y revisión de las publicaciones científicas, así como sobre los mecanismos para garantizar la integridad de la información divulgada.
Es importante destacar el papel del *National Institutes of Health* (NIH), que financia algunas de las investigaciones publicadas en estas revistas. Martin también indagó sobre la participación del NIH “en el desarrollo de los artículos enviados”. Esta consulta sugiere una preocupación sobre la posible influencia de los fondos gubernamentales en el contenido de las investigaciones.
El escrutinio a las publicaciones científicas se da en un momento donde la desconfianza en las instituciones y la proliferación de desinformación son desafíos importantes. La transparencia en los procesos editoriales y la defensa de la independencia científica son cruciales para mantener la credibilidad de las investigaciones y garantizar que la información médica se base en evidencia sólida y rigurosa.



