La recuperación del segmento microfinanciero peruano se consolida en el segundo trimestre de 2025, impulsada por la campaña de Fiestas Patrias, tradicionalmente un período de gran dinamismo comercial. Este repunte, visible en el aumento de las colocaciones, se siente con especial fuerza en las regiones del país, lo que evidencia una reactivación económica más allá de la capital. Cabe recordar que el sector microfinanciero juega un papel crucial en la economía peruana, facilitando el acceso al crédito a micro y pequeñas empresas (mypes) que, a menudo, no pueden acceder a la banca tradicional. Este impulso se produce en un contexto de relativa estabilidad política y económica, tras un primer trimestre marcado por la incertidumbre electoral.
Según la investigación publicada por El Comercio, el sector microfinanciero peruano muestra un optimismo cauto para la segunda mitad de 2025, tras un repunte en las colocaciones durante la campaña de Fiestas Patrias.
Los datos revelan un panorama alentador. Hasta mayo de 2025, el desembolso de créditos al segmento mypes alcanzó los S/49.000 millones, con las cajas municipales de ahorro y crédito liderando con S/27.700 millones. La banca especializada en microfinanzas, incluyendo Mibanco y Compartamos Banco, registró colocaciones por S/15.500 millones, lo que supone un incremento notable frente a los S/11.400 millones de diciembre de 2024. Esta expansión crediticia sugiere una mayor confianza de las mypes en su capacidad para invertir y crecer.
La Federación Peruana de Cajas Municipales de Ahorro y Crédito (Fepcmac) detalla que los créditos a la pequeña empresa sumaron S/23.554 millones a mayo de 2025, superando los S/22.951 millones de finales de 2024. La recuperación en el segmento de microempresa ha sido más moderada, alcanzando los S/4.119 millones en mayo frente a los S/4.089 millones de diciembre pasado. Esta diferencia podría reflejar las distintas realidades y necesidades de financiamiento de cada segmento dentro de las mypes.
Walter Rojas, gerente central de negocios de Caja Cusco, destaca que la campaña escolar se extendió hasta abril, lo que demuestra un dinamismo inusual. Asimismo, subraya la importancia de la campaña de Fiestas Patrias para el sector comercio, especialmente para los comerciantes de producción, quienes solicitan créditos desde mayo para financiar su producción, con énfasis en el sector textil. El sector servicios, ligado al turismo, también se beneficia de este impulso, impulsado por eventos como el Inti Raymi y la continua afluencia de turistas.
Gustavo Yuasa Cárdenas, gerente de Negocios Gran Territorio Norte de Mibanco, comparte una perspectiva similar, destacando el impacto positivo del turismo en la demanda de créditos. Observa una demanda mixta, tanto para capital de trabajo como para construcción, con las líneas de crédito representando alrededor del 40% de los desembolsos y el activo fijo superando el 20%. Esta diversificación en la demanda refleja las necesidades de las mypes por expandir sus operaciones y modernizar su infraestructura.
Mibanco se ha fijado la meta de superar los S/1.200 millones en colocaciones durante la campaña de Fiestas Patrias, con el objetivo de que el 70% de las mismas se destinen al interior del país. Esta meta representa un aumento significativo en comparación con los resultados de 2024, cuando las colocaciones se acercaron a los S/900 millones. Caja Cusco, por su parte, espera desembolsar S/1.200 millones en esta campaña, casi el doble de lo que proyectó para la campaña escolar. Caja Piura ha alcanzado avances superiores al 60% de sus metas en créditos de consumo y empresariales, impulsados por campañas como “Credifácil Fiestas Patrias 2025” y “Mype Fiestas Patrias 2025”.
El sistema microfinanciero proyecta un crecimiento de doble dígito para el cierre del año 2025. Si bien el contexto electoral no genera una preocupación significativa, el sector se mantiene alerta ante posibles riesgos. Las instituciones financieras se han preparado para enfrentar posibles escenarios adversos, fortaleciendo la gestión de riesgos y adoptando un enfoque más sólido en la evaluación crediticia. En cuanto a la mora, se observa una mejora en la gestión de la cartera, con una reducción de la cartera atrasada en algunas instituciones.




