FICCIONES DESDE EL CONFINAMIENTO DE LA MEMORIA

Por Arlindo Luciano Guillermo

Celebro el reciente libro Una melena dorada en la tribuna de Mario Malpartida. He leído casi todo lo que ha publicado, hice comentarios, como lector, sobre sus libros de cuentos y novelas. Siento una sincera empatía y aprecio por su trabajo literario. Mi admiración superlativa al escritor, ciudadano y creador de personalísimas ficciones literarias. Recuerdo que me propuso que hiciera un texto para la contratapa de su libro Además del fuego. Fue para mí un honor que un escritor de la estatura de Mario Malpartida me permitiera tan alta distinción.  Desde entonces comprendí que la infancia, la nostalgia y la evocación servían como insumo para la creación literaria. Me fascinaba ese “marinero en sierra”, un residente en el valle del Huallaga, limeño incorporado voluntariamente a Huánuco. Pecos Bill y otros recuerdos me esclareció la diferencia entre nostalgia, tristeza y melancolía.  

Mi amistad con Mario Malpartida tiene trayectoria. Cuando era director del INC, yo estudiaba en la universidad. Lo veía como un ícono literario. Siempre un caballero cortés y solícito, modales educados, tono de voz concertador y sutilmente gracioso. No sé de enemistades con los amigos. Hemos compartido bohemia, libros, cafés y conversaciones donde aprendí a deliberar lecturas y proyectos literarios. Recuerdo aún haberlo visitado en su casa, en el Jr. Dos de Mayo, barrio de Izcuchaca, para que me prestara Solo para fumadores de Ribeyro que leí esa misma noche. Desde Pecos Bill y otros cuentos ha publicado muchos libros que los he leído con interés y deleite, también con propósito de “crítica literaria”, porque tiene un ingrediente que siempre me ha enganchado: la infancia, la nostalgia y la evocación de un tiempo no retornable. Soy obsesivo por la nostalgia como un paraíso perdido adonde regreso con la ficción ajena y mis ilusiones propias. La literatura de Malpartida es un tren vertiginoso para llegar a la nostalgia y disfrutarla sin escrúpulos. 

Una melena dorada en la tribuna (Edit. Ámbar, 2023. Págs.116) ratifica a Mario Malpartida como un narrador prolífico, vital y talentoso. En las seis historias literarias se advierte el sello ficcional y estilo inconfundible de MM. El lenguaje rítmico y sigiloso, el personaje siempre activo y pendiente de un reto de coyuntura y el narrador prudente de los hechos y del relato funcionan como un engranaje regular y afinado que el lector debe observar sin pestañar porque tiene que escuchar la voz del narrador omnisciente (tercera persona singular) sin perder de vista los sucesos y los personajes. Así se cumple que el narrador del cuento o novela cuanto menos visible para el lector mejor. En los cuentos de Mario ese narrador es sobrio y prudente frente a los acontecimientos, comentarios y personajes. En “Una melena dorada” se recrea, alternando tiempos y espacios coherentes, la hazaña del ascenso al fútbol profesional del Defensor León con goles del Cholo Fano, ídolo local, y la algarabía del pueblo. El narrador reporta la presencia de Rosa Seretti (mujer rubia de generosa intimidad e iniciación) en el Estadio Nacional y en el barrio Los Profundos. En “De pensamiento, palabra y obra”, una competencia escolar de atletismo se convierte en un conato de venganza y lección para un bravucón e insolente estudiante que hostiga y desacredita a la profesora de Literatura Olga Chamorro. En “Al fin de la batalla”, el conscripto Julio Rebata Lescano siente ojeriza contra el abusivo sargento Torrejón Aquino. Durante un simulacro de guerra, Julio no lo auxilia oportunamente y queda relegado y herido por el enemigo. Recibe amonestación pública del oficial superior; es la venganza de Julio por la ofensa a su hermana Graciela. En “La danza de los cuchillos” se relata un pleito callejero, por desavenencia y soplonaje, entre dos amigos de barrio: Salvaje Maldonado y David Sarmiento. “Confesiones en El Tobara” es la suma de sencillas historias amorosas de amigos desde un bar donde han empezado a beber como hombres. “Soñador de profesión” es el testimonio de un escritor para hacer conocer cómo es que ha publicado varios libros. La búsqueda de la adolescente Muñeca se convierte en el pretexto para explicar el proceso de fabulación literaria. El escritor emprende, como un detective, la tarea de ubicar a su personaje femenino, que, al final, fracasa porque la ficción y la realidad no se intersecan, pues tienen soberanías autónomas.   

Entre Una melena dorada en la tribuna y otros libros de Mario Malpartida hay vasos comunicantes. En “Una melena dorada” aparece el profesor Arnao, limeño afincado voluntariamente en el valle del Huallaga; este es también personaje de la novela El viejo mal de la melancolía; además, el club de fútbol, la epopeya de la Copa Perú en la década del 70, personajes ilustres (Andrés Fernández Garrido), periodistas y festejo colectivo. Rosa Seretti es personaje ritual y emblemático del barrio de Izcuchaca del cuento “Rosita de fuego” del libro Además del fuego. En “La danza de los cuchillos” hay un tono nostálgico y evocador de Pecos Bill y otros recuerdos. En “Soñador de profesión” hay tres temas que merecen comentario. Primero: el proceso de gestación, construcción ficcional, publicación, valoración y difusión del primer libro de cuentos del escritor personaje Marcio Eudocio. Segundo: el planteamiento de la creación literaria a partir de la realidad y escrita con imaginación, reelaboración artística de las vivencias personales y configuración de la ficción. Es inútil verificar la ficción en la realidad. Tercero: la reivindicación de una generación de escritores e intelectuales que, precisamente, le dieron continuidad a la Agrupación Cultural Convergencia. Ahí aparecen con nombres propios el crítico literario Luis H. Mozombite, el narrador Juan Giles (la palabra “neurótico” es recurrente en su vocabulario personal) y el poeta Andrés Jara.         Mis comentarios sobre los cuentos de Mario Malpartida son subjetivos, lejos de la crítica literaria y el estudio científico. Se basan en la lectura, los apuntes y la versión de lector. Valoro en la creación literaria el lenguaje pulcro, la correcta puntuación, la sintaxis audaz del hipérbaton cuando es pertinente, la omisión de los pronombres, los registros lingüísticos, la presencia de la poesía en la prosa, la adjetivación austera que enriquece al sustantivo, el enganche del relato con el lector. Un cuento no solo propone una historia que cautiva poderosamente con la ficción, sino también debe estar correctamente escrito. La literatura es lenguaje artístico. Los cuentos de Una melena dorada en la tribuna tienen poder de persuasión y fluidez, encanto y empatía con los personajes, narrador con participación prudente y suspenso que se revela gradualmente; se leen sin descanso ni fatiga. La literatura es seducción y complicidad. Mario Malpartida, en este libro, se siente cómodo con el narrador omnisciente que con el monólogo interior y los narradores múltiples. Un libro que supera el tiempo y la preferencia de los lectores ha sido escrito para la posteridad.