El FC Barcelona logró una victoria abultada ante el Olympiacos en un encuentro donde el marcador final no reflejó del todo las dificultades experimentadas sobre el césped de Montjuïc. Este triunfo, más allá de los tres puntos, permite al equipo de Flick ganar tiempo valioso para afinar su juego y preparar a conciencia el inminente Clásico del domingo en el Santiago Bernabéu. En un momento donde las palabras a veces no bastan, los goles se erigen como la mejor demostración de intenciones. Recordemos que el Barça, campeón de La Liga en la temporada 2022-2023, busca recuperar la solidez defensiva que lo caracterizó, recibiendo 15 goles en contra en 10 partidos disputados hasta la fecha en la actual temporada liguera.
Tiempo para ajustar el juego.
Según el reportaje de El País, el rendimiento del Barcelona no mostró una mejora sustancial en comparación con el partido anterior frente al Girona; sin embargo, las diferencias radicaron en la menor exigencia del rival griego y una actuación arbitral más permisiva, según la investigación publicada por El País. La goleada se desencadenó tras la expulsión de Hezze, permitiendo a Rashford concretar con dos tantos la destacada labor de Fermín.
La victoria, aunque contundente, contrastó con las complicaciones experimentadas en el juego hasta el 3-1, en un partido donde no había margen para errores tras la reciente derrota ante el PSG. Las sensaciones en Champions no disiparon las dudas generadas en la Liga. El equipo catalán exhibe una fragilidad preocupante y una falta de confianza palpable, distanciándose del conjunto que conquistó la Liga y la Copa la temporada pasada. La recuperación de efectivos clave en la enfermería se antoja fundamental para revitalizar el ánimo del equipo antes de su visita a Madrid. Las alineaciones, notablemente condicionadas por una serie de bajas, son objeto de un análisis minucioso, especialmente en lo que respecta a la pareja de centrales, el rendimiento de los laterales y la intensidad de los extremos, elementos distintivos del estilo de Flick. El técnico apostó por Fermín en la banda izquierda para cubrir el frente de ataque y ejercer presión, ante la dificultad de ver defender a Rashford y Lamine, introdujo a Dro como tercer centrocampista –dando descanso a De Jong– y mantuvo a Cubarsí y Eric en el eje de la zaga, por delante de Szczesny.




