Por: Eliseo Talancha Crespo
El establecimiento del Centro de Colonización Oficial de Tingo María es un tema central de la historia de la Amazonía peruana que todavía está por escribirse. Es muy poco lo que se conoce sobre los hechos, pasajes, anécdotas, acontecimientos y protagonistas de la colonización de Tingo María que impulsó el Estado durante los gobiernos de Óscar Benavides y Manuel Prado. Uno de esos personajes poco o nada conocidos es el colono y diputado por Pisco, Federico Lorenzo Uranga Elejalde.
Benavides había tomado la decisión de establecer el Centro de Colonización Oficial de Tingo María, reglamentado por el Decreto Supremo del 23 de julio de 1938. Se trataba del primer proyecto de colonización dirigida que propiciaba el Estado, alentando y organizando el traslado de colonos que, de la nada, decidieron fundar la actual ciudad de Tingo María el 15 de octubre de 1938, bajo la inspiración de Enrique Pimentel y la protección de Santa Teresita del Niño Jesús.
Corría 1944 y el proyecto de colonización de Tingo María ya presentaba ciertos problemas que demandaban revisar aspectos legales y administrativos para garantizar el éxito del proyecto. En este contexto, surge la figura del ingeniero Federico Uranga, quien, en su condición de diputado por la provincia de Pisco, departamento de Ica, intervino en la sesión de la Cámara de Diputados del 16 de agosto de 1944 para hacer conocer algunos problemas que enfrentaban los colonos.
Nacido en Pisco en 1901, Uranga Elejalde, más conocido como “Fico”, desempeñó un rol protagónico en la escena política y agraria de la región Ica, habiendo impulsado principalmente obras de irrigación. Integrando el movimiento Concentración Nacional que lideraba Manuel Prado, don “Fico” fue elegido en 1939 diputado por su provincia.
Pero la relación de Uranga con Tingo María data de mucho antes de que fuera elegido parlamentario, por cuanto, en 1938, ya se encontraba por estos lares, al igual que muchos colonos provenientes de Cañete, Chincha y Pisco, que se establecieron en Naranjillo. Su condición de colono fundador lo revela el propio Uranga cuando, en su mencionada intervención en la Cámara de Diputados, sostuvo: “Señor Presidente: Desde el año de 1938, el Diputado que habla ha tenido la ocasión de ver el desarrollo de la Colonia de Tingo María en cuanto a la colonización y progreso, y así cuando llegó la carretera a ese lugar, tuve la oportunidad, dentro de las prescripciones legales, de adquirir unos lotes de tierras para sembríos, las que, en estos momentos, se encuentran en plena producción”.
El testimonio de Uranga resulta fundamental para conocer la evolución del Centro Oficial de Colonización de Tingo María, cuando dice: “Con posterioridad, señor Presidente, en los diferentes años que he visitado ese centro, he podido observar con gran complacencia el rápido y admirable desarrollo de la región. No se puede negar, pues, la acción constante del Gobierno, y es así como hoy existe una inmensa faja de más de 150 kilómetros cultivados a ambos lados de la carretera de Tingo María, pasando la Divisoria, cuyos colonos se afanan por mejorar y prosperar”.
En su prolongada alocución, Federico Uranga pone en evidencia el vertiginoso crecimiento poblacional de Tingo María cuando decía: “Es así como esta zona, señor Presidente, se ha ido poblando, existiendo una población estable que pasa de 10,000 habitantes y otra flotante que también pasa posiblemente de 2,000 habitantes en el pueblo”.
Conocido como el ‘’Patriarca de las Irrigaciones’’ por sus valiosos aportes en las obras hidráulicas en Pisco, Uranga enumera las entidades que ya se establecían en Tingo María, mencionando las “instituciones de crédito como el Banco Agrícola, el Banco Popular, la Corporación del Amazonas, el Estanco del Tabaco; instituciones comerciales como la Casa Wiese, Cooperativas de Empleados, Cooperativas de Colonos y numerosos comerciantes se han establecido allí. Se ha constituido también la Cooperativa de los Colonos”.
No siendo representante por Huánuco, Uranga pone en conocimiento de la Cámara de Diputados una preocupación de los colonos: “Con ocasión de mi último viaje, he traído de ese lugar algunos puntos de vista muy interesantes que creo que es de conveniencia que la Cámara los conozca. El Centro de Colonización de Tingo María ha trabajado activamente, y es digno de todo aplauso su jefe, el doctor Ericson, con el cual todos los colonos están muy satisfechos. Pero es importante, y este es el punto principal que quiero tratar, que los contratos originales sean revisados y, hasta cierto punto, arreglados a la realidad actual”.
Uranga Elejalde ponía de manifiesto las limitaciones contractuales que enfrentaban los colonos en relación a la explotación de los árboles maderables: “Me refiero, señor, a que en los contratos originales se establece que el 30 por ciento de los árboles quede para el Estado como reserva forestal y también que, mientras no estén pagados los lotes y que los colonos tengan sus títulos de propiedad, aquellos no pueden ser negociados. En primer lugar, señor Presidente, en esa zona hay un monopolio de madera otorgado a una firma muy conocida en Lima, la que tiene establecido en Las Palmas un aserradero y que es la que tiene la exclusiva, con derecho a talar los árboles de madera comerciable en el lote del colono, a quien le reconoce el valor de seis centavos el pie cuadrado de madera, la que aserrada vende después a precio a veces mayor de un sol”.
Como alternativa de solución, el diputado Uranga Elejalde proponía: “Yo, señor Presidente, recogiendo la solicitud de muchos colonos, formulo un pedido en el sentido de que se nombre una comisión para estudiar una nueva fórmula que dé más libertad al comercio y permita el traspaso de tierras, porque así los colonos y el Estado podrán tener mayores ventajas. Se ve que en esa zona los cultivos languidecen por falta de capital. En cambio, las personas que van dispuestas a trabajar no tienen tierras porque están tomadas por muchas gentes que no pueden desarrollar ningún trabajo”.
En otro pasaje de su intervención, Uranga también se ocupa del papel que cumplía la Estación Experimental Agrícola: “La Estación Experimental desde 1938 hasta el año pasado, desarrollaba un trabajo muy importante, pero se puede decir que desde que se firmó el convenio con Estados Unidos y fueron cinco expertos americanos a la zona ha cambiado radicalmente la Estación Experimental, y, efectivamente, estos maestros americanos van enseñando a un número de agrónomos que viene desarrollando la agricultura propia del lugar”.
Sin dejar de reconocer los aportes de la Estación Experimental Agrícola y abogando por la independencia del Centro de Colonización, Uranga sostenía: “Yo creo que sería conveniente estudiar la manera de establecer que el Centro de Colonización siempre tenga su autonomía, como se reglamentó por la Resolución Suprema de 23 de agosto de 1938, sin que haya una mayor intromisión de la Estación Experimental Agrícola. La Estación Experimental es, como su nombre lo dice, una institución de orden técnico, pero no está llamada a entrometerse en los problemas de la propia colonización, y de allí por qué está languideciente la colonización”.
Como alternativa de solución para la revisión de los contratos originales de colonización, Uranga proponía: “Igualmente deseo que la Comisión que propongo, que se nombre para que estudie estos contratos, vea también la posibilidad de que las personas que hayan pagado íntegramente sus terrenos tengan libertad absoluta sobre ellos, por ser una propiedad completa y no estar obligados en cuanto al monopolio de la madera; y que ellos puedan colocar en mejores condiciones en otros aserraderos que existen en la región”.
En la parte final de su prolongada intervención, Uranga pone en conocimiento de la Cámara de Diputados la necesidad de llantas para el transporte de los colonos: “Y para terminar, señor Presidente, yo desearía que se oficiara al señor Ministro de Hacienda y Comercio para que vea las necesidades de los colonos de esa región en cuanto a llantas. Hay grandes dificultades en el transporte, y muchos se quejan de que mientras aquí se dispone de buenas condiciones y se obtienen cómodamente llantas, en esa región hay gran dificultad en el transporte por la falta de ese artículo”.
El testimonio del diputado pisqueño Federico Uranga Elejalde es relevante para conocer los problemas que enfrentaban los colonos a pocos años de haberse implementado el primer centro de colonización que dirigía el Estado en la Amazonía peruana. En su condición de colono fundador y conocedor de la realidad agraria del país, Uranga traducía muy bien la voz de los colonos que habían asumido el reto de fundar y darle vida a la hoy floreciente ciudad de Tingo María.




