Fallece a los 96 Sybil Shainwald abogada defensora de la salud femenina

La **defensa** de los derechos de las mujeres en el ámbito de la salud ha perdido a una de sus figuras más emblemáticas. Sybil Shainwald, abogada que dedicó casi medio siglo a representar a mujeres cuyas vidas fueron devastadas por medicamentos y dispositivos médicos deficientemente probados, falleció el pasado 9 de abril en su hogar en Manhattan a la edad de 96 años. Su trayectoria profesional se caracterizó por la incansable búsqueda de justicia para aquellas afectadas por la negligencia de la industria farmacéutica.

Según la investigación publicada por The New York Times, la noticia de su fallecimiento, anunciada por su hija Laurie Shainwald Kleeger, no tuvo una cobertura mediática extensa, a pesar de la magnitud de su impacto en la jurisprudencia y en la vida de miles de mujeres.

Shainwald inició su carrera legal a los 48 años, tras graduarse de la facultad de derecho, incorporándose al bufete Julien, Schlesinger & Finz en Nueva York. Allí, fue asignada al equipo legal que representaba a Joyce Bichler, una joven trabajadora social de 25 años que había sobrevivido a un tipo de cáncer poco común: adenocarcinoma de células claras de vagina y cuello uterino. Este cáncer fue directamente atribuido al dietilestilbestrol (DES), una hormona sintética prescrita a su madre durante el embarazo para prevenir abortos espontáneos.

A los 18 años, Joyce Bichler se sometió a una histerectomía radical, que implicó la extirpación de sus ovarios, trompas de Falopio y dos tercios de su vagina. Ella fue una de las miles de mujeres conocidas como “hijas del DES”, quienes sufrieron cáncer e infertilidad como consecuencia de la exposición prenatal a este fármaco. La demanda interpuesta contra Eli Lilly, uno de los principales fabricantes del DES, buscaba una compensación por los daños sufridos.

Es crucial recordar que, en 1947, cuando la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó el uso del DES en mujeres embarazadas, ya existían estudios que demostraban su capacidad para inducir cáncer en ratones y ratas, así como su potencial para atravesar la placenta y dañar al feto. A pesar de esta evidencia, las compañías farmacéuticas comercializaron el DES como una solución segura para una variedad de problemas durante el embarazo, desde sangrado hasta riesgo de aborto, persistiendo en su promoción incluso después de que surgieran informes sobre su ineficacia para tratar estas condiciones.

A finales de la década de 1960, comenzaron a diagnosticarse casos de adenocarcinoma de células claras en jóvenes cuyas madres habían tomado DES. En 1971, la FDA emitió una advertencia a los médicos para que dejaran de prescribir el fármaco. Para entonces, según el Instituto Nacional del Cáncer, se estimaba que entre cinco y diez millones de personas —las mujeres a las que se les había recetado y sus hijos— habían estado expuestas al DES. La labor de Shainwald se centró en dar voz y representación legal a estas víctimas, luchando contra la negligencia y la falta de responsabilidad de la industria farmacéutica.