Fallece a los 103 años Margot Friedländer superviviente del Holocausto que alzó su voz

La memoria del Holocausto pierde a una de sus voces más inspiradoras. Margot Friedländer, superviviente del Holocausto que, tras más de seis décadas de exilio autoimpuesto en Nueva York, regresó a Alemania en 2010 para convertirse en una ferviente defensora del recuerdo de este oscuro capítulo histórico, falleció el viernes en Berlín a la edad de 103 años. Su labor, que la catapultó a la fama entre los jóvenes alemanes, incluso llevándola a la portada de la edición alemana de Vogue el año pasado, deja un legado imborrable en la lucha contra el antisemitismo y la intolerancia.

Según el reportaje de Penelope Green en The New York Times, su fallecimiento, ocurrido en un hospital, fue anunciado por la Fundación Margot Friedländer, organización dedicada a la promoción de la tolerancia y la democracia. La fundación subraya la importancia de su testimonio para las nuevas generaciones.

Friedländer, durante un encuentro con miembros de un Club UNICEF en 2023, expresó la relevancia de compartir su experiencia. Afirmó que el diálogo con los jóvenes le permitía procesar el trauma, convirtiendo su historia en una herramienta de concienciación. Tras casarse con Adolf (Eddie) Friedländer, también superviviente, en un campo de internamiento, la pareja emigró a Nueva York en el verano de 1946, estableciéndose en Kew Gardens, Queens. Allí, Eddie encontró trabajo como contralor en el 92nd Street Y, un centro cultural en Manhattan, mientras Margot se dedicaba a la agencia de viajes. Mantuvieron en silencio su pasado hasta la muerte de Eddie en 1997, quien se oponía rotundamente a volver a Alemania.

Viuda, Margot comenzó a reflexionar sobre su legado, encontrando apoyo en el 92nd Street Y. Animada por Jo Frances Brown, la directora de programas, se inscribió en un taller de escritura de memorias. Inicialmente reticente, terminó volcando sus recuerdos infantiles en un relato que se transformó en el libro “Intenta Hacer Tu Vida: Una Niña Judía Escondida en el Berlín Nazi,” publicado en Alemania en 2008, en colaboración con Malin Schwerdtfeger. La edición en inglés se publicó en 2014, consolidando su voz a nivel internacional.

El cineasta Thomas Halaczinsky, al enterarse del proyecto de Friedländer, la convenció en 2003 para regresar a Berlín y narrar su historia mientras recorría los lugares de su infancia. El documental resultante, “Don’t Call It Heimweh” (No lo Llames Nostalgia), estrenado al año siguiente, marcó un punto de inflexión. Este retorno a Berlín la revitalizó, sintiéndose acogida por la ciudad que una vez la había rechazado. Comenzó a dar charlas a jóvenes en escuelas de todo el país, sorprendida por la falta de conocimiento sobre el Holocausto.

La Gestapo irrumpió en su vida cuando tenía 21 años. Al regresar de su trabajo nocturno en una fábrica de armamento, encontró su apartamento sellado. Su madre, Auguste, se había entregado a la policía para no abandonar a su hijo Ralph, de 16 años. Antes de ser arrestada, Auguste dejó un mensaje para Margot: “Intenta hacer tu vida”. Durante quince meses, Margot se ocultó, cambiando constantemente de refugio, sobreviviendo gracias a la ayuda de desconocidos y evitando a los “cazadores de judíos”, colaboradores de la Gestapo. Finalmente, fue capturada y enviada a Theresienstadt, un campo de tránsito y gueto en Bohemia.

En Theresienstadt, se reencontró con Adolf Friedländer, a quien había conocido en un centro cultural judío en Berlín. Contrajeron matrimonio en junio de 1945, en los últimos días de la guerra. Un año después, llegaron a Nueva York. Aunque la Estatua de la Libertad era un símbolo de esperanza, Margot sentía que Estados Unidos no había abierto sus puertas a su familia cuando más lo necesitaban. No fue hasta 2010 que Margot Friedländer decidió regresar a Berlín, donde dedicó su vida a compartir su historia, especialmente con los jóvenes. En 2023, recibió la Cruz Federal del Mérito, el máximo honor del gobierno alemán. Su legado perdurará como un faro de esperanza y un recordatorio constante de la importancia de la memoria histórica.