Extensiones de cabello: Hallan muchos más químicos dañinos de lo pensado

Impactante estudio revela que la mayoría de extensiones de cabello, incluso las de pelo humano, contienen más de 160 químicos peligrosos, afectando la salud de millones de mujeres globalmente.

Un exhaustivo análisis del Silent Spring Institute ha detectado 169 sustancias nocivas en extensiones de cabello, desde sintéticas hasta las de origen humano, con casi el 95% de los productos analizados conteniendo químicos vinculados al cáncer. Esta alarmante investigación, que implicó el estudio de 43 muestras populares, exige una urgente intervención reguladora para proteger a las consumidoras, especialmente a las mujeres negras.

Según la investigación publicada por 20minutos.es, esta categoría de productos de belleza, que mueve miles de millones de dólares anualmente, ha permanecido en gran medida sin regulación, dejando a los consumidores vulnerables a la exposición de sustancias que alteran hormonas y sistemas inmunológicos. La preocupación por estos efectos crece rápidamente en la comunidad médica y de salud pública.

Hallazgo alarmante: 169 químicos tóxicos en la mayoría de extensiones

El estudio más completo hasta la fecha, liderado por el Silent Spring Institute en Estados Unidos, ha desvelado una cruda realidad: se detectaron 169 sustancias químicas distintas, muchas de ellas peligrosas, en extensiones de cabello. Los investigadores, encabezados por la Dra. Elissia Franklin, analizaron 43 productos populares adquiridos tanto en línea como en tiendas de belleza. El resultado fue contundente: todas las muestras, a excepción de dos que se anunciaban como “no tóxicas”, contenían químicos nocivos. Esto representa un impresionante 95.3% de los productos analizados con potencial riesgo para la salud, un porcentaje que supera con creces las estimaciones previas y que ha encendido las alarmas a nivel mundial.

¿Quién está pagando el precio de la belleza no regulada?

Esta problemática afecta desproporcionadamente a las mujeres negras, quienes han sido históricamente ignoradas por la industria de la belleza. Durante décadas, este sector ha promovido productos sin una debida supervisión, forzando a millones de mujeres a elegir entre la expresión cultural, la comodidad estética y su propia salud. Las extensiones de cabello no son solo un accesorio; para muchas, son una parte vital de su identidad y estilo. Sin embargo, la falta de transparencia sobre los tratamientos químicos, como retardantes de llama o impermeabilizantes, convierte esta elección en un dilema peligroso. Se estima que más del 70% de las mujeres afroamericanas en EE. UU. usan extensiones o pelucas, lo que las convierte en un grupo de riesgo especialmente vulnerable a esta exposición prolongada.

Más allá del cabello: un cóctel químico en contacto directo con su piel

Las extensiones, ya sean de fibra sintética (polímeros plásticos) o de origen biológico (incluido cabello humano, de plátano o de seda), a menudo se tratan con químicos para conferirles propiedades como resistencia al fuego, impermeabilidad o efectos antimicrobianos. Las empresas rara vez informan sobre estas sustancias, dejando a las usuarias sin información crucial sobre los riesgos de un uso prolongado y constante.

¿Qué sustancias peligrosas ocultan sus extensiones?

El estudio empleó técnicas avanzadas como la cromatografía de gases bidimensional con espectrometría de masas de alta resolución para detectar más de 900 firmas químicas. El análisis reveló docenas de sustancias vinculadas directamente con cáncer, alteraciones hormonales, problemas de desarrollo e impacto negativo en el sistema inmunitario. Entre los hallazgos más preocupantes se encuentran 4 retardantes de llama en muestras sintéticas y bio-basadas, 17 químicos relacionados con el cáncer de mama en 36 muestras, y el descubrimiento de organoestánnicos. Estos últimos, presentes en casi el 10% de las muestras, superaban los niveles saludables establecidos en la Unión Europea y se asocian a irritaciones cutáneas (una queja común entre 6 de cada 10 usuarias), cáncer y alteraciones hormonales, según la Dra. Franklin. En total, 48 de los químicos identificados están en listas de alto peligro, y 12 de ellos figuran en la Propuesta 65 de California por causar cáncer, defectos de nacimiento o daños reproductivos.

Un mercado de 14 mil millones de dólares sin la debida vigilancia

Se proyecta que el mercado global de extensiones de cabello superará los 14 mil millones de dólares para el año 2028, con Estados Unidos liderando las importaciones mundiales. Este crecimiento exponencial, que ha visto un aumento de casi 20% en los últimos cinco años, contrasta con la nula regulación efectiva. La industria, que actualmente opera con una supervisión mínima, está cosechando grandes ganancias a expensas de la salud pública. La investigación, financiada por una subvención Beauty Justice del Fondo de Defensa Ambiental, así como por donaciones caritativas al Silent Spring Institute, subraya la necesidad urgente de una mayor transparencia y normativas estrictas que obliguen a las empresas a invertir en productos más seguros, protegiendo así a los millones de consumidores en todo el mundo.

La urgencia de una acción que se ha pospuesto por demasiado tiempo

La preocupación por los químicos en productos de belleza no es nueva, pero este estudio pone de manifiesto que la inacción ha durado demasiado. Las extensiones de cabello se han utilizado por más de 20 años sin una evaluación exhaustiva de sus riesgos. La evidencia de este estudio, que encontró en cada una de las 9 clases estructurales principales identificadas al menos una sustancia peligrosa, no puede ser ignorada.

¿Están los gobiernos y la industria listos para proteger a las consumidoras?

Los hallazgos de este estudio dejan claro que se necesita urgentemente una supervisión más estricta para proteger a los consumidores e impulsar a las empresas a invertir en la fabricación de productos más seguros. Con muchos productos conteniendo sustancias incluidas en la Proposición 65 de California, la exigencia de etiquetas de advertencia y regulaciones más robustas no es una opción, sino una necesidad imperativa. ¿Cómo responderán los organismos reguladores peruanos, como el DIGEMID, ante esta nueva evidencia que afecta a un producto de belleza tan extendido? La salud de las consumidoras huanuqueñas y de todo el país depende de ello, y la discusión sobre la seguridad de estos productos apenas comienza a ganar la atención que merece.

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