“Exfutbolistas alabaron el enfoque de Ibáñez en el rendimiento actual y su conexión con el equipo, razones por las que consideran que debe seguir liderando la selección hasta el final del proceso clasificatorio.”

La selección peruana se encuentra en una encrucijada tras la dualidad de resultados que marcaron el inicio de la era Óscar Ibáñez. La victoria ante Bolivia generó una ola de optimismo que se disipó rápidamente con la derrota frente a Venezuela en Maturín. Este contraste refleja las profundas inconsistencias del equipo nacional, sumido en el fondo de la tabla de las Eliminatorias Sudamericanas. La situación actual evoca las dificultades experimentadas bajo la dirección técnica de Juan Reynoso y Jorge Fossati, quienes no lograron consolidar un rendimiento estable.

Según la investigación publicada por El Comercio, el breve mandato de Ibáñez se caracteriza por un retorno a la simplicidad táctica, buscando ubicar a los jugadores en posiciones donde se desempeñan con mayor naturalidad. Esta aparente obviedad contrasta con la complejidad implementada por sus predecesores, quienes no pudieron capitalizar el talento disponible. La posibilidad de clasificar al Mundial 2026 se aleja, lo que obliga a la Federación Peruana de Fútbol (FPF) a evaluar la continuidad de Ibáñez.

El futuro inmediato presenta dos desafíos cruciales: las visitas a Colombia en Barranquilla y la recepción de Ecuador en Lima. La calculadora indica que Perú necesita un puntaje perfecto en estas dos fechas dobles para mantener viva la esperanza de un milagro clasificatorio. Sin embargo, la realidad futbolística sugiere que las posibilidades son mínimas, lo que obliga a la dirigencia a considerar la pertinencia de un cambio de timón.

En Videna, se debate la permanencia de Ibáñez. Si bien los resultados no han sido óptimos, existe un reconocimiento a la mejora en el ambiente interno y la disposición táctica. A pesar de la urgencia, la FPF enfrenta la dificultad de atraer a un entrenador de renombre con un proyecto a corto plazo. Esta coyuntura plantea la interrogante sobre si apostar por la continuidad de Ibáñez, dándole la oportunidad de construir un proyecto a mediano plazo.

Para comprender mejor el perfil de Ibáñez como entrenador, El Comercio consultó a tres futbolistas que han sido dirigidos por él: Koichi Aparicio, Carlos Beltrán y Alfredo Ramúa. Sus testimonios revelan detalles sobre su estilo de liderazgo, su relación con el plantel y su enfoque táctico. Estas perspectivas internas son valiosas para determinar si Ibáñez posee las cualidades necesarias para liderar el proceso de reconstrucción que necesita la selección peruana.

Alfredo Ramúa, jugador de Cienciano, destaca la confianza que Ibáñez deposita en sus jugadores, así como su calidad humana. Resalta la importancia del diálogo abierto con su comando técnico, integrado por Maximiliano Bizzio (preparador físico) y Juan Pajuelo (asistente). Koichi Aparicio, de UTC, recuerda que Ibáñez llegó a Cienciano en una situación similar a la actual, logrando transmitir calma y confianza al equipo. Carlos Beltrán, de Deportivo Garcilaso, considera que Ibáñez podría aportar mucho a Perú gracias a su experiencia y conocimiento, destacando su llegada al jugador. Todos coinciden en la capacidad de Ibáñez para construir un ambiente positivo y potenciar el rendimiento individual y colectivo.