Exámenes escolares: estrés adolescente eleva riesgo de depresión adulta

La presión académica excesiva en adolescentes de 15 años aumenta drásticamente el riesgo de depresión en un 25% y autolesiones hasta la edad adulta temprana, según revela un estudio clave. Urge reducir exámenes de alta exigencia para proteger la salud mental.

Una investigación reciente destaca que el estrés escolar a los 15 años puede disparar los casos de depresión y autolesiones en la juventud. El estudio, que siguió a casi 5,000 jóvenes, encontró que el 25% de ellos sufría mayor depresión y un 8% más de autolesiones al año siguiente, con efectos que perduraban hasta sus veintes.

Según la investigación publicada por The Lancet Child and Adolescent Health, y replicada por The Guardian, la presión académica no solo afecta el ánimo, sino que sus consecuencias en la salud mental pueden ser de largo plazo. Este hallazgo subraya una preocupación creciente en Perú y el mundo sobre cómo el sistema educativo actual, a menudo centrado en pruebas de alto impacto, está impactando negativamente a nuestros estudiantes más vulnerables.

El 25% de los Jóvenes Sufre Más Depresión por Estrés Escolar

La Universidad College London analizó datos de casi 5,000 jóvenes nacidos entre 1991 y 1992. La presión académica se midió a los 15 años mediante cuestionarios sobre sus experiencias escolares. Sorprendentemente, la salud mental se rastreó regularmente de los 16 a los 22 años, y los casos de autolesión hasta que cumplieron los 24. Los resultados son alarmantes: aquellos que mostraron mayor preocupación o presión familiar para el éxito académico a los 15 años, reportaron mayores niveles de depresión y episodios de autolesión en su vida adulta temprana. Por cada punto adicional de presión académica a los 15, la probabilidad de depresión a los 16 aumentaba un 25% y la de autolesión un 8%, cifras que se mantenían hasta los 20 años. Además, los jóvenes de 24 años con mayor estrés escolar a los 15 tuvieron un 16% más de probabilidades de intentar el suicidio.

¿Es Justo que la Carrera del Estudiante Defina su Salud Mental?

La Dra. Gemma Lewis, profesora de epidemiología psiquiátrica en UCL, enfatiza que “los jóvenes señalan la presión académica como una de sus mayores fuentes de estrés”. Si bien un cierto nivel de presión puede motivar, un exceso se vuelve “abrumador y perjudicial para la salud mental”. Esta realidad resuena en Huánuco, donde muchos padres y educadores observan cómo la exigencia por el “cuadro de honor” o el ingreso a una de las 15 carreras más demandadas puede generar ansiedad severa. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1 de cada 7 jóvenes de 10 a 19 años a nivel global padece un trastorno mental, muchos de ellos agravados por el entorno escolar. Es crucial que como sociedad nos preguntemos si estamos equipando a nuestros jóvenes con las herramientas adecuadas para gestionar este tipo de desafíos, o si, por el contrario, estamos añadiendo más leña al fuego.

Reformas Educativas: Un Camino Hacia Menos Presión y Más Bienestar

El informe sugiere que, en lugar de solo enseñar a los alumnos a “manejar” el estrés, las escuelas deben adoptar estrategias integrales para reducirlo. Esto incluye iniciativas que refuercen el aprendizaje socioemocional y las habilidades de relajación, y una reducción del número de exámenes de alta exigencia, como el examen de admisión universitario en Perú, que a menudo concentra el 100% del futuro de un joven en una sola prueba de 3-4 horas. Las familias, por su parte, pueden aligerar la carga, fomentando la actividad física, la socialización y el sueño adecuado, elementos esenciales que suelen relegarse por las largas jornadas de estudio.

¿Qué Podemos Hacer para Proteger la Mente de Nuestros Hijos?

Paul Noblet, de Young Minds, afirmó que “la evidencia no podría ser más clara: las presiones académicas dañan la salud mental de los jóvenes”. La investigación del año pasado de su organización reveló que casi dos tercios de los adolescentes de 15 a 18 años se sintieron abrumados antes de exámenes importantes, con un cuarto reportando ataques de pánico y uno de cada ocho con pensamientos de autolesión o suicidio. En el contexto peruano, donde las brechas educativas son del 20% en zonas rurales, la presión para “salir adelante” puede ser aún mayor. Es necesario cambiar el enfoque de evaluación, integrando métodos mixtos que valoren el proceso y no solo el resultado final. ¿Cuánto tiempo más debemos esperar para implementar cambios significativos?

El Costo Oculto de la Salud Mental Infantil: Una Crisis Global

El Dr. Sam Jones, del Royal College of Paediatrics and Child Health, señala que estos hallazgos son solo un síntoma de presiones más amplias sobre el bienestar infantil. “Estamos viendo un fuerte aumento en los problemas de salud mental entre niños y jóvenes”, dice, con un incremento en autolesiones y trastornos alimentarios en los últimos años. Se estima que más del 70% de los problemas de salud mental en adultos inician antes de los 25 años. Para abordar esta crisis se necesita una acción nacional coordinada que asegure acceso igualitario, oportuno y apropiado a apoyo tanto físico como mental. Esto incluye combatir la pobreza infantil (que en Perú afecta a más del 27% de la población), mejorar la vivienda, aumentar el acceso a espacios verdes seguros, reducir los daños digitales (donde los jóvenes pasan un promedio de 6 a 8 horas diarias frente a pantallas) y disminuir el estrés escolar.

Una Década de Preocupación, Pocas Soluciones Reales

Rachel de Souza, comisionada de la infancia, concluyó que, a pesar de valorar a sus escuelas y maestros, un tercio de los niños no disfruta de la escuela. Su investigación de más de 10,000 niños subraya la urgencia de un sistema ambicioso que reconstruya la confianza con las familias, intervenga mucho antes y ofrezca servicios especializados, sin esperar que los niños lleguen a un punto de crisis. Han pasado casi 10 años desde las primeras alertas contundentes y los cambios aún son insuficientes para proteger a los 3 millones de estudiantes de secundaria en Perú.

¿Estamos Realmente Preparados para el Futuro de Nuestros Jóvenes?

Un portavoz del gobierno británico indicó que el objetivo es que cada niño “alcance el éxito y prospere”, lo que implica fomentar el esfuerzo y ayudar a manejar el estrés, construyendo resiliencia. Actualmente, equipos de apoyo en salud mental intervienen tempranamente en casos leves a moderados, expandiendo el acceso a profesionales en cada escuela, con unos 900,000 alumnos adicionales beneficiándose este año. Además, una revisión curricular busca reducir el tiempo de exámenes y fortalecer el sentido de pertenencia. Sin embargo, en Huánuco, como en muchas otras regiones, la infraestructura y el personal especializado aún son limitados, dejando a muchos jóvenes sin el apoyo necesario. La pregunta persiste: ¿cómo podemos asegurar que estas promesas se traduzcan en una realidad tangible para cada estudiante, aquí y ahora?

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