Ex oficial de la CIA se beneficia del auge del gasto militar europeo

La defensa europea se encuentra en un punto de inflexión, impulsada por un contexto geopolítico global cada vez más incierto y una creciente necesidad de autonomía estratégica. La inversión en tecnologías de defensa y seguridad nacional ha experimentado un auge sin precedentes, atrayendo a inversores y emprendedores que buscan capitalizar esta nueva realidad.

Según la investigación publicada por The New York Times, Eric Slesinger, un exoficial de la CIA, ha realizado una transición profesional poco común, pasando del mundo del espionaje al capital de riesgo. Su enfoque se centra en apoyar a las empresas emergentes del sector militar en Europa, un movimiento que refleja la creciente importancia de la defensa en el continente.

Slesinger, de 35 años, ha aprovechado su experiencia en la agencia de inteligencia para convertirse en una figura clave en el floreciente ecosistema de la tecnología de defensa europea. Su agenda, según el reportaje, lo ha llevado a Copenhague para reunirse con ingenieros especializados en drones marítimos, desarrolladores de software para planificación de guerra y un asesor de la OTAN. Además, realizó una visita a Londres para cenar con un alto funcionario de inteligencia británico, y tenía previsto viajar al Ártico para estudiar tecnologías adaptadas a climas extremos. La OTAN, en un esfuerzo por mejorar la interoperabilidad, ha comenzado a estandarizar protocolos de comunicación y tecnología entre sus miembros.

Este acelerado interés en la defensa europea se ve impulsado, en parte, por las dudas sobre la solidez de la relación transatlántica. Las declaraciones de la administración Trump, posteriores a su victoria sobre Kamala Harris en las elecciones de noviembre, en las que se tildaba a Europa de «patética» y «gorrona» de los Estados Unidos, han actuado como catalizador para que los gobiernos europeos refuercen sus capacidades militares. Antes de su incursión en el capital riesgo, Slesinger se mudó a Madrid, anticipando un aumento considerable en el gasto militar europeo debido a la incertidumbre sobre el compromiso de EE. UU. con la seguridad del continente, según el artículo original.

En este sentido, se espera que los países europeos inviertan cientos de miles de millones de euros en armamento, programas de defensa antimisiles, sistemas de satélites y otras tecnologías con el objetivo de fortalecer sus ejércitos. Este incremento en la inversión ha desencadenado una carrera entre tecnólogos, emprendedores e inversores para crear nuevas empresas de defensa y capitalizar este auge. Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar global ha experimentado un crecimiento constante en los últimos años, con un aumento significativo en Europa.

Slesinger, quien ha invertido en ocho *start-ups* de defensa y está negociando con varias más, afirma que «todo está sucediendo a la velocidad de la luz». Su visión, que hace cuatro años parecía prematura, ahora se considera visionaria. La demanda de tecnologías innovadoras en el sector de la defensa y la seguridad nacional está en auge, creando nuevas oportunidades de inversión y desarrollo en Europa. La Unión Europea, a través de iniciativas como el Fondo Europeo de Defensa (FED), está impulsando la colaboración y la innovación en este ámbito.