Evolución de la Inteligencia Artificial

Por: César Kanashiro Castañeda

Los orígenes de la inteligencia artificial se remontan más atrás de lo que la mayoría cree. Por tanto, a continuación, realizamos un recorrido a través de los acontecimientos más importantes en la historia del Internet de las cosas.

Ada Lovelace, una de las pioneras de la informática en el año de 1842, programó el primer algoritmo con el objetivo de ser procesado por una máquina. Ella tenía una visión adelantada a su época, ya que, por aquel entonces, especulaba con que las máquinas podrían utilizarse más allá de su uso meramente matemático. Uno de los ejemplos que planteó para su posible utilización en el futuro era para la música o la ciencia, sin importar su extensión o complejidad.

George Boole en 19847 fue una de las primeras personas en desarrollar un lenguaje formal para el razonamiento lógico. Posteriormente en 1936, Alan Turing creó la máquina de Turing, la cual permitía la lectura y la escritura automática a través de cintas y ayudó a desencriptar mensajes durante la Segunda Guerra Mundial.

Uno de los primeros creadores de la inteligencia artificial fue John McCarthy al definir el concepto durante una conferencia en Dartmouth en 1956, la cual fue organizada por Claude Shannon, Marvin Minsky, Nathaniel Rochester, y John McCarthy. En dicha conferencia, invitaron a una serie de investigadores con el fin de formalizar la definición para que se constituyera como un nuevo campo de estudio científico. Así, logró captar la atención de un buen número de investigadores por primera vez. Estos pioneros fueron premiados con el premio Turing debido a sus aportaciones a la Inteligencia Artificial, un premio (el Turing) considerado como el ‘Nobel’ de la Informática.

En 1964, un científico informático del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) llamado Joseph Weizenbaum creó a ELIZA, el primer chatbot que podía comunicarse en inglés con un humano. Posteriormente, en 1965, Herbert Simón expresó que en dos décadas las máquinas serían capaces de realizar cualquier trabajo humano. Sin embargo, los científicos defendieron que crear un algoritmo capaz de hacer cualquier tipo de trabajo era casi imposible, por lo que la inteligencia artificial se convirtió en una herramienta que permitía realizar el trabajo de forma más sencilla y rápida.

En 1970, se organizó la primera conferencia internacional con temática de inteligencia artificial llamada International Joint Conference on Artificial Intelligence y fue situada en Washington D. C.

En 1978, John McCarthy desarrolló el lenguaje LISP para crear software de IA. LISP viene del término list processing o tratamiento de lista, y se continúa utilizando hoy en día.

Entre los años 70, 80 y 90, la financiación y el interés por la investigación en el campo de la inteligencia artificial decrece, por lo que el progreso en su desarrollo también se ralentiza.

En 1997, el ordenador Deep Blue de IBM ganó al mejor ajedrecista del mundo, Garry Kasparov. En 2002, salió al mercado el primer robot comercial para el hogar, Roomba, la aspiradora de carácter autónomo.

Años más tarde, en 2009, se lanzó ImageNet, una base de datos que contiene 14 millones de imágenes gratuitas y que la IA utilizaba para entrenar sus redes neuronales con el fin de identificar objetos y organizar fotografías. Hoy en día se ha convertido en una competición que se organiza cada año con el fin de ver qué algoritmos son capaces de identificar los objetos que aparecen en las imágenes con el mínimo error.

El aprendizaje de la IA fue volviendo a tomar popularidad en 2010. Librerías de datos fueron proporcionadas por equipos como Caffe y Theano, o PyTorch y Tensor Flow, apoyadas por Facebook y Google, facilitando la innovación tecnológica a través del acceso a softwares de código abierto. De esta manera, se permitió una mayor accesibilidad a todos aquellos que estuvieran interesados en formar parte del campo de la IA, aprovechando los algoritmos y datos disponibles al público para desarrollar modelos y experimentar. Más tarde, en 2011, el ordenador Watson de IBM venció a los mejores jugadores de Jeopardy, y, en 2014, el asistente inteligente virtual Alexa con interfaz de voz es lanzado por Amazon.

En 2017, un programa de inteligencia artificial llamado Libratus, el cual fue desarrollado por la Universidad Carnegie Mellon, ganó a los mejores jugadores de póquer del mundo. Aquel mismo año, AlphaGo Zero, un programa de IA desarrollado por DeepMind y propiedad de Google, venció al mejor jugador de Go, Ke Jie, sin necesidad de depender de ningún dato humano, solamente se enseñó a sí mismo a jugar desde cero. Además, la cantidad de inversión que se necesita para continuar con el entrenamiento necesario de AlphaGo es de aproximadamente 35 millones de dólares. Puesto que necesita una gran cantidad de datos y recursos computacionales, requiere una energía que equivale a más de 12.500 cerebros humanos funcionando a la vez durante tres días sin descanso.

Tras la pandemia provocada por la Covid-19, en 2022, hubo un periodo de cambio debido a creaciones como ChatGPT, un programa informático –basado en los chatbots– que revolucionó el sector tecnológico al captar la atención de millones de personas. Este software es una variante más avanzada que su predecesor GPT-3, lanzada en 2020 durante la pandemia. En 2023, la tendencia del uso de chatbots como ChatGPT y DALL-E ha incrementado considerablemente, por lo que podemos afirmar que la inteligencia artificial se utiliza de forma activa en la vida cotidiana de muchas personas.