Arlindo Luciano Guillermo
Apareció, al fin, la quinta edición Pecos Bill y otros recuerdos. Este primer libro de cuentos de Mario Malpartida se publicó en 1986, hace 38 años. Son seis: “Ese mal viento otra vez” (niño se enamora de su profesora de primaria) “¿Te acuerdas de Pecos Bill?” (interpelación al interlocutor, una mujer, para saber el paradero y la identidad de Pecos, un amigo de la infancia), “La Cruz de la Esperanza” (férreo enfrentamiento con la policía de un grupo de niños por defender su vivienda), “La oscuridad de adentro” (muerte horrenda en un prostíbulo contada durante el entierro), “Ritmo y sabor” (en el contexto de un elogio del bolero se produce el anuncio de un compromiso matrimonial) y “Los colores de la vida” (reencuentro de exalumnos en el colegio da motivo perfecto para la evocación estudiantil). Los seis relatos son monólogos, técnica narrativa que, antes de “los tres” raya”, se ignoraba en Huánuco, excepto Adalberto Varallanos que había utilizado, como ejemplo de vanguardismo, en el cuento “En Chaulán no hay sagrado”. Después de la publicación de Malos tiempos de Samuel Cárdich, Pecos Bill y otros recuerdos de Mario Malpartida Besada y Usted comadre debe acordarse de Andrés Cloud, la narrativa nunca fue la misma. Estos libros y sus autores marcaron un límite preciso de un antes y un después. La narrativa de Huánuco ingresó a la modernidad, el compromiso social, artístico y ético del escritor, publicación ininterrumpida de libros, comentarios de estudiosos y críticos literarios (Manuel Baquerizo Baldeón, por ejemplo) y el surgimiento de comunidades de lectores con mayores exigencias. Pecos Bill y otros recuerdos es un libro moderno, imperecedero, paradigma, persuasivo. Desde entonces escribir literatura en Huánuco se ha convertido en una atracción, continuidad y calidad estética. Hoy existen lectores cultos y perspicaces.
Las cinco ediciones de Pecos Bill y otros recuerdos tienen cinco mil ejemplares que circulan entre los lectores de aquí y de otras ciudades. La primera edición no existe en stock; es una joya cuyo precio va a depender del conocimiento del librero y la valoración del lector. Las 92 páginas de la quinta edición se leen de un “solo tirón”, sin entremeses ni intermedios. En esta edición hay dibujos que acompañan la historia literaria. En “La Cruz de la Esperanza” está graficado el terreno en disputa, la tanqueta y el grupo de niños que defenderá heroicamente lo suyo. Este relato es un monólogo dirigido: un niño le cuenta a un policía en la comisaría los sucesos del desalojo. En una oportunidad, en la década del 90, asistimos a un evento literario en Huancayo. Un asistente le dijo a Mario que lo felicitaba porque “había su libro de vaqueros”. Pecos Bill no es un invento de Mario. Pecos Bill es el personaje referencial de quien se habla y se indaga en el cuento “¿Te acuerdas de Pecos Bill?” El vaquero americano Pecos Bill fue creado en 1923 por Edward J. O’Reilly. Pecos Bill y otros recuerdos no envejece; leerlo es embriagarse de tierna nostalgia, evocar la infancia desde la adultez. A veces a Mario Malpartida le dicen Pecos Bill; lo que hace la ficción literaria en el lector. Este libro ha sido escrito para la posteridad, ha superado el veredicto del tiempo y la lealtad del lector.
La nostalgia tiene una función existencial que permite conserva la memoria histórica y personal. Sin nostalgia -además de humor y oralidad- no se hubiera escrito Un mundo para Julius de Bryce Echenique; La ciudad y los perros no es nostalgia por el colegio militar, sino catarsis y afán de representar una realidad plural y compleja. En los seis cuentos, excepto “La oscuridad de adentro”, la nostalgia es clave. Sin este competente emocional tendríamos personajes agradables, técnica narrativa sofisticada y un mural social de política demagógica, violencia social, corrupción, discriminación, pobreza y marginalidad. La nostalgia concentra objetos (cometa, tocadiscos, discos de vinilo, uniforme comando), escenarios (corralón, barrio, colegio nacional), tiempos trascurridos (bolero, rock and roll) etapas de la vida (infancia, adolescencia). La dureza de la vida y sus injusticias han sido superadas con resiliencia y aceptación, sin resentimiento ni melancolía. El niño de “Ese mal viento otra vez” nunca más será el estudiante de primaria porque el tiempo ha avanzado y tendrá que ubicarse en la secundaria. La nostalgia positiva en las ficciones de Mario Malpartida es relevante y motor de la creación literaria. Los personajes de “¿Te acuerdas de Pecos Bill?” se enredan en recuerdos persistentes que construyen mientras conversan, pero Pecos, el amigo del corralón, el agradable estudiante del colegio, sus andanzas clandestinas, nunca más será parte de sus historias personales porque es memoria y nostalgia. El siguiente fragmento de “Los colores de la vida” es un ejemplo de prosa poética, intensidad de nostalgia y evocación imperecedera. “A nadie le contaré que mi viejita aún guarda mi camisa de comando con las firmas de todos los que yo siempre he querido volver a juntar para curar mis tristezas y desterrar la nostalgia que se apodera de mí, después de esas noches incontables en que ellos se aparecen en mis sueños con la insistencia de las cosas eternas, dejándome sin espacio para albergar otro pasado más cercano, en donde también hay patas que son muy buenas gentes y que no tienen culpa no haber podido adentrarse todavía con más fuerza en mi memoria”.
Aprecio mucho a Mario Malpartida desde mis años de estudiante universitario. Me prestaba libros cuando tenía curiosidad de leer a Ribeyro, Cortázar u otro escritor; siempre me ha mostrado amistad sincera, actitud de caballero y vitalidad contagiosa que para mí eran estímulos para dedicarme a leer y escribir; tuvo la gentileza de solicitarme que escribiera un texto breve para la contratapa de su libro Además del fuego (1999); por publicar libros para que yo los disfrute. Leí Pecos Bill y otros recuerdos muchas veces sin fatiga. “¿Cuál el sentimiento del escritor Mario Malpartida al saber que su primer libro de cuentos va por la quinta edición y tiene acogida y aprecio incondicionales por sus lectores y editoriales?”, le pregunto. “Siento la emoción de la primera vez multiplicada por el hecho de comprender que significó mi inicio literario a nivel de libro orgánico y que me abrió las puertas a la vida literaria. Siento que una vez más se abre mi vida interior tan llena de sentimientos para mostrarme tal cual soy a los amigos y a los lectores”. Mientras haya un lector con su “niño interior”, con el fuego encendido de la nostalgia, memoria para la evocación de la infancia, tiempo en la adultez para registrar en el presente la felicidad, seguiremos leyendo, hasta la insuficiencia respiratoria, Pecos Bill y otros recuerdos. “¿Cuál es el secreto que hace que su personaje Pecos Bill se mantenga vigente, fresco y vital después de 38 años?” Mario rebobina la memoria, lo piensa. “Creo que el secreto es haber escrito el libro de manera auténtica y con más verdades que ficciones. Pero también a la generosidad de los lectores que interpretaron bien el caudal de sentimiento que inunda el libro”.




