Estudios revelan transformaciones en la estructura del centro terrestre

El estudio del núcleo terrestre, la capa más profunda de nuestro planeta, sigue siendo un desafío fascinante para la comunidad científica. Esta estructura, compuesta por un núcleo interno sólido de metal caliente y un núcleo externo líquido, plantea interrogantes constantes sobre su dinámica e influencia en fenómenos terrestres. A pesar de la imposibilidad de acceder directamente a él, los sismólogos han desarrollado métodos ingeniosos para descifrar sus secretos. Por ejemplo, el análisis de las ondas sísmicas generadas por terremotos provee información valiosa sobre la composición y comportamiento de estas profundidades.

Según el reportaje de El Comercio, una reciente investigación científica ha arrojado luz sobre cambios significativos en la rotación del núcleo interno de la Tierra, basándose en el análisis de datos sísmicos.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Geoscience, revela que el núcleo interno, que previamente giraba a una velocidad superior a la del resto del planeta, ha experimentado una desaceleración desde 2010. Los investigadores sugieren que este proceso ha llegado a un punto en el que el núcleo interno estaría ahora girando en sentido contrario, en relación con la superficie terrestre. Los científicos analizaron 168 ondas sísmicas provenientes de 42 ubicaciones distintas, generadas por terremotos ocurridos entre 1991 y 2023, para llegar a esta conclusión.

John Vidale, profesor de la Universidad del Sur de California y coautor de la investigación, ha destacado la dificultad de visualizar los procesos que ocurren en la superficie del núcleo interno. La metodología empleada se basa en la comparación de señales sísmicas registradas cuando el núcleo interno retorna a una posición previamente observada, buscando anomalías que no puedan ser explicadas simplemente por su rotación. Este enfoque permite inferir cambios sutiles en su comportamiento a lo largo del tiempo.

La composición del núcleo, estimada en níquel y hierro, presenta desafíos únicos para su estudio. Con un radio aproximado de 1.221 kilómetros, alcanza temperaturas extremas de hasta 5.400 grados Celsius y soporta una presión tres millones de veces superior a la atmosférica. Estas condiciones extremas hacen que la observación directa sea inviable, lo que obliga a los científicos a recurrir a técnicas indirectas, como el análisis de las ondas sísmicas.

La investigación señala la posibilidad de que el núcleo externo esté influyendo en el comportamiento del núcleo interno, aunque los autores reconocen la dificultad de determinar si las observaciones actuales representan una anomalía o una fluctuación dentro de un rango normal. Comprender las interacciones entre estas capas es crucial para obtener una visión completa de la dinámica interna de la Tierra y su impacto en fenómenos como el campo magnético terrestre.

Entre los datos contextuales relevantes, cabe recordar que el campo magnético terrestre, generado precisamente por el movimiento del hierro líquido en el núcleo externo, es esencial para la vida en nuestro planeta, ya que nos protege de la radiación solar dañina. Además, el estudio del núcleo interno puede aportar información valiosa sobre la historia de la Tierra y la evolución de su estructura interna a lo largo de miles de millones de años. Investigaciones futuras sin duda buscarán profundizar en estas conexiones.