Por: Arlindo Luciano Guillermo
Me enteré por Facebook que Ronald Mondragón Linares había aprobado la sustentación de su tesis para obtener el grado de magíster con el estudio de diez poemarios de Samuel Cárdich. Ya antes, para optar la licenciatura en la Unheval, eligió la novela -la más famosa de Esteban Pavletich- No se suicidan los muertos; la tesis titula Aspectos fundamentales del realismo literario decimonónico en la novela No se suicidan los muertos de Esteban Pavletich (2021). Ambas tesis se encuentran en el repositorio de la universidad, disponibles para el lector interesado. Hace 33 años, Andrés Cloud, en Antología huanuqueña. Siglo XX. Tomo II. Poesía, escribió de Samuel Cárdich: “…uno de los poetas de la literatura actual y, por qué no decirlo, el único poeta huanuqueño, hasta el momento, con proyección continental”. Cárdich había publicado Hora de silencio hacía seis años. De claro a oscuro se edita en 1995. Me alegra sobremanera que Ronald Mondragón, gran lector de poesía, docente de lengua y literatura -no es catedrático universitario, trabaja en colegios y academias preuniversitarias- se haya dado el tiempo, el esfuerzo intelectual para estudiar, con análisis minucioso y metodología de la investigación científica, el proceso de la poesía de Samuel Armando Cárdich Ampudia (Huánuco, 6 de febrero de 1947). La tesis magistral es La evolución del lenguaje literario en la obra poética de Samuel Cárdich (2021), sustentada recién el 2024. Esto no se había hecho en Huánuco. Se sabía de ensayos valiosos, comentarios subjetivos y reseñas superficiales suscritos por Andrés Cloud, Manuel Baquerizo Baldeón, Ricardo Gonzáles Vigil, Luis H. Mozombite y Andrés Jara. Ahora tenemos un estudio detallado y revelador de la poesía de Samuel Cárdich. Es una tesis universitaria, no un ensayo enjundioso y erudito.
La tesis magistral se centra en los poemarios publicados por Cárdich desde Hora de silencio (1986) hasta Aquí ardió el fuego (2022), excepto El corazón ardiente del estío (2024). En total, Samuel Cárdich ha publicado 11 poemarios, en 38 años, a razón de un libro cada 42 meses aproximadamente. Tenía 39 años cuando publicó los 22 poemas de Hora de silencio. Los 11 libros suman 383 poemas. Aquí ardió el fuego es el que tiene más poemas: 67. Un anticipo de la tesis magistral se publicó como prólogo (págs. 7-25), de Poesía reunida (2022) de Samuel Cárdich, que contiene solo siete poemarios: Hora de silencio, De claro a oscuro, Último tramo, Blanco de hospital, Puerta de exilio, La mella del tiempo y Memoria del dolor. La tesis tiene tres más: Heredar la Tierra (2018), La lira de los colores ilustres (2021) y Aquí ardió en fuego (2022). Dos se salen de la temática afín, pero siguen la misma línea lingüística de los demás: Heredar la Tierra es un canto solidario a la naturaleza (poesía ambientalista o ecológica) y La lira de los colores ilustres es la reseña versificada de pintores genios y sus obras. No se vinculan a la experiencia personal (como Blanco de hospital) del poeta, aunque conservan el talento poético, el coloquialismo, el enfoque clásico, el ritmo y la metáfora audaz y creativa. Ronald Mondragón plantea que el lenguaje de la poesía (“propuesta estética”) de Samuel Cárdich tiene tres etapas: conflicto (búsqueda de un resquicio para dar el salto siguiente), Hora de silencio, De claro a oscuro; cenit (apogeo, momento de mejor performance poética), Blanco de hospital y Puerta de exilio; y síntesis (identidad personalísima, universalización poética), La mella del tiempo, Memoria del dolor, Heredar la Tierra, La lira de los colores ilustres y Aquí ardió el fuego. Entre el conflicto y el cenit hay una transición que representa Último tramo, “poemario bisagra”, donde el “yo personal” y el “yo poético” se funden en equilibrio. El meollo de la tesis de Mondragón está en el Capítulo IV. “Contexto empírico y hallazgos” (págs. 30-45). Para apuntalar sus argumentos, Mondragón utiliza categorías pertinentes: dualidad interna (coloquialismo-formalismo), carácter clásico, excelencia rítmica, predominio metafórico, dominio verbal y vivencias personales-familiares como temáticas. La relación hijo poeta y padre biológico es un filón temático aún inexplorado; recordemos Carta a mi padre de Franz Kafka.
La poesía de Samuel Cárdich merece más trabajos académicos, exegéticos y de interpretaciones trascendentales. En Poesía peruana. Siglo XX (1999), Ricardo González Vigil dice: “Cárdich acierta a fusionar lo lírico con lo narrativo, sin caer en los excesos antilíricos y pronarrativos (cuando no proensayísticos) de tantas páginas de las generaciones del 60 y del 70. Su doble condición de poeta y cuentista le permite enriquecer lo lírico con una dosis narrativa (ganado con emoción y en sutileza alusiva) y ahondar lo narrativo con vibraciones líricas (adquiriendo mayor resonancia visceral y densidad simbólica)”. Algunos poemas de Cárdich quedarán para la antología de la poesía en lengua española: “La madre”, “El hijo”, “Los amigos y las rosas”, “La casa”. Leer a Samuel Cárdich es ingresar a un microcosmos personal, de sentimiento, emoción y testimonio. Ronald Mondragón es autor de dos poemarios: Cuervos en la noche y Oda a Huánuco.
Queda abierta la gran veta para la investigación literaria y hermenéutica de la poesía de Cárdich. La tesis magistral de Mondragón es la punta del iceberg, el primer gran paso, que supera el “comentario subjetivo” y el “elogio generoso”. Sin embargo, hay un reparto a la tesis: en la bibliografía no se consignan fuentes relevantes: 1. Poesía peruana. Siglo XX. Tomo I, II (1999) de Ricardo González Vigil; 2, Antología huanuqueña. Siglo XX. Tomo II. Poesía (1992) de Andrés Cloud Cortez; 3. Arts nativa. Apuntes sobre literatura huanuqueña (2009) de Luis H. Mozombite Campoverde; 4. Estudios de Manuel Baquerizo Beldeón en la revista Expresión Regional; 5. Prólogos, comentarios, artículos periodísticos, apuntes, etc. en diarios locales (Ahora, Páginas 3) y nacionales (El Comercio, Caretas, La República). Léase, por ejemplo, el prólogo de Ricardo González Vigil al poemario Hora de silencio (1986). Leer a Samuel Cárdich es una experiencia admirable y de confortamiento espiritual. Ningún lector serio y sensible se mantiene impertérrito ante la poesía de Cárdich. Ronald Mondragón es un poeta que conoce el arte de construir versos y el lenguaje poético. ¿Existe en Huánuco -y en el Perú- un estudio mayor y amplio de la poesía de Samuel Cárdich? Mondragón hizo lo que los críticos e investigadores literarios deben hacerlo. Ahí está el reto que enrostra a los académicos de la literatura. Las tesis -en adelante- tienen que fijarse en otras direcciones: estilo, influencias literarias -¿qué relación existe entre La amada inmóvil de Amado Nervo y Memoria del dolor de Cárdich?-, contexto social, referentes autobiográficos, temario, genealogía poética. Los once libros individuales de poesía y Poesía reunida de Cárdich son “artefactos estéticos” valiosos que deben ser leídos y estar presentes en la biblioteca de lectores que aprecia a los poetas y la poesía.




