Docentes investigadores de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional Agraria de la Selva (UNAS) publicaron un artículo en la prestigiosa revista científica Agronomy MDPI (Q1), destacando la relevancia de las prácticas agrícolas sostenibles en el cultivo de yuca, un alimento fundamental para muchas regiones del Perú. La investigación liderada por by Jimmy Ocaña Reyes, se centró en evaluar cómo los sistemas de labranza afectan el rendimiento del cultivo y las propiedades del suelo bajo condiciones de sequía.
El estudio, realizado en la Amazonía peruana, comparó dos enfoques de manejo agrícola: la agricultura de conservación (AC) y la agricultura tradicional (AT). Los resultados mostraron que el sistema de AC presentó ventajas significativas frente al método tradicional. Por ejemplo, el contenido de agua en el suelo fue un 5.26% mayor (~105.2 m³/ha) en AC, una característica esencial en épocas de sequía. Además, la población de lombrices, indicador clave de la salud del suelo, fue un 83% superior en comparación con AT.
Desde el punto de vista fisiológico, la yuca cultivada bajo AC registró un aumento del 20% en la conductancia estomática y un 14% en el índice de área foliar, indicadores de plantas más saludables. En cuanto al rendimiento, la agricultura de conservación superó a la tradicional con una diferencia de 7.3 toneladas por hectárea.
Sin embargo, la investigación también señaló que la agricultura tradicional mostró inicialmente una mayor conductividad hidráulica del suelo, lo que facilita el movimiento de agua. No obstante, los suelos manejados con prácticas de conservación evidenciaron una recuperación gradual en esta propiedad, indicando mejoras en su estructura a largo plazo.
El estudio también evaluó el uso de mulch (cobertura orgánica), encontrando que su impacto en las propiedades del suelo y el rendimiento fue limitado, aunque influyó positivamente en la población de lombrices.
Los investigadores concluyeron que la agricultura de conservación es una alternativa sostenible para enfrentar los desafíos climáticos, al mejorar la productividad y la salud del suelo. Este enfoque ofrece una solución viable para promover la seguridad alimentaria y la sostenibilidad en la región amazónica.




