Estamos viviendo tiempos duros

LA VOZ DE LA MUJER

Escrito por Denesy Palacios Jiménez (*) 

Vivimos una situación extremadamente dura, y no aquilatamos cuanto está pasando, estas muertes absurdas de los jóvenes en una discoteca, nos deja como saldo no solo familias enlutadas y varios jóvenes heridos en su desesperación por salir para no ser detenidos, e inclusive algunos requisitoriados. 

Todo ello nos dice de la poca conciencia y responsabilidad por parte de estos jóvenes, y de los padres que han perdido la autoridad sobre ellos; es el reflejo del nivel de conciencia en un sector de la población, de algo tan individualista que no asumimos un compromiso social que es lo que demanda este tipo de emergencia sanitaria. Al parecer, se entiende como que se les quiere quitar la libertad, y se confunde los derechos y deberes de ciudadanía. El problema es que no asumimos cada quien nuestras responsabilidades, y siempre encontramos una justificación para trasgredir las normas, como lo ha expresado el psicólogo social y filósofo Jorge Yamamoto al diario la Republica, y por eso no podemos culpar al actual gobierno, que desde el 6 de marzo en que fue reportado el primer caso en el Perú, hoy vemos que alcanza cifras alarmantes; conversábamos con los jóvenes de Sociología, sobre la cultura Combi, la viveza criolla, el blanqueamiento, la discriminación social, el arribismo, el convenido, el oportunista, Y, todo este conjunto de fenómenos es que no nos hemos detenido que el problema en el Perú, es precisamente esta diversidad, que a la vez significa la riqueza en capital social para ser una población resiliente, por la gran capacidad para superar las circunstancias traumáticas de todas las épocas vividas, donde el que las sabe hacer es el exitoso o el “vivo”. 

Es decir, secuelas de todo lo vivido, en las diversas épocas de la vida republicana y en los diferentes gobiernos, y como prueba se dan este tipo de manifestaciones de la desobediencia, del no pensar en los demás, mucho menos en las instituciones, y es que tiene mucho que ver con la baja calidad educativa que recibimos en todos los niveles, donde inclusive las universidades particulares y públicas se han convertido en meras empresas lucrativas, sin considerar la parte formativa personal, y esto se expande a los demás niveles educativos, y es que el Perú y Huánuco no solo requieren profesionales capacitados y técnicos, sino mejores hombres y mujeres, que veamos la vida como el mejor don que tenemos y al cual al que cuidar. Indicaba en el artículo anterior, como hubiera sido un gesto muy humano y patriótico desprenderse de los jugosos sueldos, quienes perciben más de quince mil soles, es como una utopía esperar tales desprendimientos.

Por otra parte preocupa mucho cuando para ocupar grandes cargos en los Ministerios, Sunedu u otros se vea a los profesionales que han hecho estudios de postgrado en universidades extranjeras, cuando la realidad de nosotros es otra, es decir formamos economistas para reforzar sistemas que nos asfixian, en el Perú tenemos las mejores enfermeras y médicos, pero no les pagamos bien, ni apoyamos sus investigaciones; formamos científicos sociales para que justifiquen la instalación de empresas extranjeras, no para evitar conflictos sociales – que lógicamente se suscitan por las carencias y demandas sociales-, y si continuamos los profesores de igual manera. Y la docencia universitaria tampoco hace el menor esfuerzo por investigar, producir conocimientos, y servir de paradigma, porque aquello no es lucrativo la pelea es por cargos y tomas de poder, es decir esta nueva ley universitaria en papel mejor que la anterior, pero en la practica la meritocracia es solo un remedo, certificaciones de capacitaciones sin asistencia etc. etc.

El Programa Invierte Perú, a quién beneficia?, es increíble que creemos que favoreciendo a las grandes empresas y Bancos extranjeros va a mejorar la situación de receso económico que vivimos, cuánta falta nos hace tener una autoestima nacional, una conciencia social, una mirada a futuro, en fin mostrarnos como lo humanos que somos, y asumamos cada quien lo que nos corresponde como responsabilidad y deber.

 (*) Profesora Principal FACCCSS UNHEVAL,   [email protected]