Ucrania se encuentra en una encrucijada geopolítica, donde la necesidad apremiante de garantías de seguridad se entrelaza con la gestión estratégica de sus vastos recursos minerales. En un giro inesperado, el país ha acordado ceder a Estados Unidos los ingresos derivados de algunos de sus yacimientos minerales. Este pacto, según fuentes oficiales estadounidenses y ucranianas, llega tras una intensa presión ejercida por el Presidente Trump, quien no ha escatimado en utilizar tanto halagos como amenazas en sus negociaciones.
Según la investigación publicada por The New York Times, los detalles finales del acuerdo permanecen bajo reserva, y aún no está claro qué contraprestación recibirá Ucrania tras días de arduas y, en ocasiones, tensas conversaciones.
El Presidente Volodímir Zelenski ha insistido reiteradamente en obtener garantías de seguridad para su nación a cambio de los derechos sobre los minerales, especialmente ahora que la guerra con Rusia se adentra en su cuarto año. Sin embargo, borradores previos del acuerdo, examinados por *The New York Times*, no incluían tal compromiso de seguridad. Trump, por su parte, habría exigido una “recompensa” por la ayuda militar previamente proporcionada a Kiev, trasladando la alianza entre Estados Unidos y Ucrania a un plano abiertamente mercantil.
Un borrador final traducido del acuerdo fue remitido a Ucrania este martes, según la fuente oficial estadounidense. Se espera que el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, y su homólogo ucraniano sean los primeros en rubricar el documento. Posteriormente, se prevé que el Presidente Zelenski viaje a Washington para la firma final junto con el Presidente Trump.
El propio Trump, hablando desde el Despacho Oval, confirmó la posible visita de Zelenski: “He oído que viene el viernes. Ciertamente, no me importa si quiere. Y le gustaría firmarlo conmigo. Y entiendo que es un gran acuerdo, muy grande”. Zelenski ha estado presionando durante días para concretar cualquier acuerdo con Trump en persona. Sin embargo, el líder ucraniano ya había rechazado al menos un borrador previo del acuerdo debido a la ausencia de garantías de seguridad estadounidenses concretas y a la exigencia de Trump de obtener derechos sobre minerales valorados en 500.000 millones de dólares, junto con otras cláusulas que Ucrania consideraba inaceptables.
Este acuerdo se produce en un momento crítico para Ucrania, que busca desesperadamente financiación para su esfuerzo bélico y garantías de seguridad a largo plazo. La riqueza mineral del país, que incluye reservas de litio, titanio y otros materiales cruciales para la industria tecnológica y militar, representa un activo valioso en estas negociaciones. La presión ejercida por Trump, y la aparente disposición de Ucrania a ceder ante ella, sugieren un cambio significativo en la dinámica de poder entre ambos países.




