El presidente Joe Biden anunció una nueva política restrictiva para la frontera sur con México, en un esfuerzo por manejar la crisis migratoria que afecta a Estados Unidos desde hace años. La medida, respaldada por altos funcionarios de la Administración, limitará el número de solicitudes de asilo e ingresos al país.
Funcionarios explicaron que la normativa permitirá a las autoridades deportar a aquellos que no cumplan con estrictos estándares de evaluación. Esta política se implementará cuando las solicitudes diarias superen las 2.500 durante una semana y se relajará si caen a menos de 1.500 en un promedio de 14 días.
“Esta es una acción decisiva para fortalecer nuestra seguridad y gestionar efectivamente nuestro sistema migratorio”, indicó Emily Mendrala, Asesora Principal para Migración y Coordinación de la Frontera Suroeste. Además, señaló que, ante la falta de acción del Congreso en los últimos tres años, el presidente Biden ha optado por actuar unilateralmente.
Blas Nuñez-Neto, subsecretario de Política Fronteriza e Inmigración, destacó la urgencia de la medida y mencionó los “despliegues récord” de personal y recursos a la frontera, así como la expansión de canales legales para migración.
Las nuevas regulaciones también contemplan excepciones para casos humanitarios y situaciones de emergencia, asegurando un enfoque balanceado en su aplicación. Asimismo, las autoridades judiciales han recibido mayores atribuciones para atender y procesar casos con mayor celeridad.
Estados Unidos ha visto un incremento significativo en las solicitudes de asilo desde 2020, con más de 750.000 personas expulsadas en el último año, la cifra más alta desde 2010. Esta política se suma a los esfuerzos colaborativos con países de la región para abordar la migración de manera integral y regional.




