Estados Unidos eleva a $50 millones recompensa por Nicolás Maduro: Nexos criminales bajo la lupa

La recompensa fijada por Estados Unidos para capturar a Nicolás Maduro ha alcanzado una cifra inédita: 50 millones de dólares. El anuncio, realizado por la fiscal general Pam Bondi, intensifica el cerco internacional contra el mandatario venezolano, quien enfrenta cargos de narcotráfico y terrorismo, así como acusaciones de colaboración con organizaciones criminales transnacionales como el Cártel de Sinaloa, el Tren de Aragua y el Cartel de los Soles. Esta decisión representa una escalada en la política exterior estadounidense y un cambio drástico en la estrategia de presión sobre el régimen chavista.

Narcotráfico y crimen organizado: la trama detrás de la recompensa
El Departamento de Justicia y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) han fundamentado el aumento de la recompensa con datos contundentes: 30 toneladas de cocaína incautadas y más de 700 millones de dólares en activos congelados relacionados con Maduro y sus aliados. De dicha carga, al menos siete toneladas fueron identificadas como directamente vinculadas al mandatario venezolano, consolidando a Venezuela como una de las principales fuentes de ingresos para cárteles con sede en México y el sur de América.

Pam Bondi no dudó en calificar a Maduro como “uno de los narcotraficantes más grandes del mundo” y una amenaza directa para la seguridad nacional de Estados Unidos. Según las investigaciones, el flujo de cocaína suele estar mezclado con fentanilo, poderoso opioide que agrava la crisis de drogas en territorio estadounidense.

Reconocimiento internacional y nuevas tensiones diplomáticas
El contexto político en Venezuela también ha sufrido cambios profundos: tanto la administración de Donald Trump como el gobierno de Joe Biden reconocieron como presidente legítimo al opositor Edmundo González Urrutia tras las elecciones de 2024. Bajo este escenario, la Casa Blanca acusa al chavismo de dirigir el Tren de Aragua, declarado organización terrorista global, y de facilitar negociaciones para liberar ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela. Las relaciones diplomáticas entre ambos países se mantienen suspendidas, y Estados Unidos refuerza las sanciones y presión internacional para poner fin al régimen de Maduro.

En paralelo, la designación del Tren de Aragua como “amenaza de primer nivel” y la inclusión del Cartel de Sinaloa en la trama han desatado alertas en agencias de seguridad, que multiplican operativos en al menos 16 estados del país norteamericano.