La preparación ante pandemias ha sufrido un revés en Estados Unidos tras la cancelación de un contrato de casi 600 millones de dólares con la farmacéutica Moderna. Este acuerdo buscaba el desarrollo de una vacuna contra la gripe aviar H5N1, un virus que ha demostrado ser letal para aves y capaz de transmitirse a mamíferos, incluyendo, aunque raramente, a humanos. La decisión implica la pérdida de la opción preferencial del gobierno estadounidense para adquirir dosis en caso de una emergencia sanitaria. Este movimiento se produce en un contexto de creciente preocupación por la propagación del virus en granjas avícolas y lecheras, lo que subraya la necesidad de una respuesta rápida y eficaz ante posibles mutaciones del virus.
Según la investigación publicada por The New York Times, la decisión de cancelar el contrato con Moderna revoca un acuerdo establecido en enero por la administración Biden con el objetivo de preparar a la nación para una posible pandemia de gripe aviar.
La decisión no ha sido una sorpresa total. El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) ya había anunciado una revisión del contrato a principios de año. Un factor clave en esta reconsideración ha sido la postura del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien ha expresado dudas sobre la seguridad de la tecnología de ARN mensajero (ARNm), utilizada en la vacuna contra el Covid-19 de Moderna. Esta tecnología, empleada también por Pfizer-BioNTech, instruye al organismo a producir una fracción del virus para estimular una respuesta inmunitaria.
Andrew Nixon, portavoz del HHS, justificó la cancelación afirmando que, “tras una rigurosa revisión, se ha concluido que la inversión continuada en la vacuna ARNm H5N1 de Moderna no era científica ni éticamente justificable”. Por su parte, Moderna ha manifestado su intención de explorar alternativas para el desarrollo de vacunas contra diferentes tipos de virus de gripe con potencial pandémico. Christopher Ridley, portavoz de la empresa, defendió la tecnología ARNm, destacando su eficacia y seguridad probada en más de mil millones de personas durante la pandemia de Covid-19.
La gripe aviar H5N1 ha estado circulando globalmente durante años, afectando tanto a aves silvestres como domésticas, y extendiéndose a otras especies. Llegó a Estados Unidos en 2022, provocando el sacrificio de más de 173 millones de aves, con consecuencias devastadoras para la industria avícola. Adicionalmente, el virus se ha propagado a ganado vacuno lechero, afectando a más de mil rebaños en 17 estados y enfermando a 70 personas, principalmente trabajadores del sector lácteo o ganadero. En enero, Luisiana reportó la primera muerte en Estados Unidos de un adulto mayor que había interactuado con aves de traspatio enfermas.
Aunque la transmisión entre humanos parece ser limitada hasta el momento, la comunidad científica mantiene una preocupación constante ante la posibilidad de mutaciones que permitan una propagación más eficiente entre personas. El gobierno estadounidense cuenta con un arsenal de millones de dosis de una vacuna H5N1 existente, pero su eficacia ante posibles mutaciones del virus es incierta. Según el departamento de salud, existen otros tres contratos relacionados con la gripe aviar. La cancelación del contrato de Moderna se produce en un momento en que la producción de huevos ha bajado y los precios de los mismos han aumentado debido al brote de gripe aviar.
Muchos científicos consideran las vacunas de ARNm como la mejor opción para proteger a la población ante un brote rápido, gracias a su capacidad de adaptación a nuevas variantes del virus. Jennifer Nuzzo, directora del Centro de Pandemias de la Universidad de Brown, subraya la necesidad de ampliar la producción de vacunas y el número de empresas que las fabrican para asegurar un suministro suficiente en caso de una pandemia. Nuzzo alertó sobre los intentos politizados de desacreditar las vacunas ARNm, señalando que no deberían impedir el acceso a la vacunación a quienes la deseen.




