La jornada del viernes en la Bolsa de Nueva York culminó con una estabilidad relativa, luego de una semana caracterizada por la consecución de máximos históricos. El mercado mostró una ligera tendencia a la toma de ganancias, un comportamiento común tras periodos de alza significativa. Los inversores se mantienen expectantes ante futuras señales que pueda emitir la Reserva Federal estadounidense (Fed) con respecto a su política monetaria, un factor clave que suele influir en el devenir de los mercados.
Según la investigación publicada por El Comercio, esta pausa se produce después de una semana impulsada por indicadores económicos que superaron las expectativas, lo que sugiere una economía estadounidense con mayor fortaleza de la anticipada. Esta fortaleza, sin embargo, plantea interrogantes sobre la necesidad y el momento oportuno para posibles recortes en las tasas de interés.
A pesar de esta toma de ganancias, el índice Nasdaq logró un modesto avance del 0,05%, alcanzando los 20.895,66 puntos, marcando así un nuevo máximo histórico, el cuarto consecutivo. Por su parte, el S&P 500 cerró prácticamente sin cambios, con una leve caída del 0,01%, mientras que el Dow Jones experimentó un retroceso más pronunciado, cediendo un 0,32%. Esta divergencia entre los índices refleja la heterogeneidad del mercado y las diferentes sensibilidades de los inversores ante las noticias económicas y las perspectivas de la Fed.
Peter Cardillo, de Spartan Capital Securities, señaló que esta toma de ganancias era previsible tras una semana intensa. Analistas de Briefing.com coinciden en que los inversores buscaron capitalizar las ganancias obtenidas tras los máximos alcanzados el jueves por el S&P 500 y el Nasdaq. Este comportamiento es típico en mercados alcistas, donde los inversores buscan asegurar sus beneficios antes de que se produzcan posibles correcciones.
El mercado reaccionó de manera positiva a los datos de ventas minoristas de junio y a las cifras de inflación para consumidores y productores, que fueron dados a conocer a principios de la semana. Estos indicadores reforzaron la percepción de una economía estadounidense robusta, aunque también generaron debate sobre la necesidad de mantener las tasas de interés elevadas para controlar la inflación.
José Torres, de Interactive Brokers, destacó que la confianza de los hogares estadounidenses en la economía ha mejorado este mes, gracias a la disminución de la presión inflacionaria. Esta mejora en la confianza del consumidor es un factor importante para el crecimiento económico, ya que impulsa el gasto y la inversión. Sin embargo, la incertidumbre sobre la política monetaria de la Fed sigue siendo un elemento de cautela para los inversores.
El gobernador de la Reserva Federal, Christopher Waller, reiteró el jueves que consideraba preferible bajar las tasas de interés “demasiado pronto que demasiado tarde”, ante el temor de que la institución comience a actuar cuando la economía ya muestre signos de desaceleración. Esta postura refleja la preocupación de algunos miembros de la Fed por evitar un posible estancamiento económico.
El expresidente Donald Trump volvió a instar a la Fed a realizar un recorte significativo de las tasas, argumentando que la economía del país se encuentra “en excelente forma” y que la inflación es “muy baja”. Estas declaraciones, realizadas en su red Truth Social, evidencian la presión política que enfrenta la Fed para flexibilizar su política monetaria.
Los inversores estarán especialmente atentos al discurso que pronunciará el presidente de la Fed, Jerome Powell, el próximo martes, en busca de pistas sobre el futuro rumbo de la política monetaria. Este discurso será crucial para determinar las expectativas del mercado y la dirección que tomarán las bolsas en las próximas semanas. La información que se desprenda de sus palabras será clave para entender si la Fed se inclinará por mantener una postura restrictiva o si optará por una política más flexible.




