La selección española de baloncesto afrontó un encuentro que, en la práctica, se tradujo en una sesión de preparación intensiva más que en un choque competitivo propiamente dicho. Ante una selección de Chipre que ocupa el puesto 84 en el ranking FIBA, el combinado nacional español dominó con autoridad, en un partido que sirvió como rodaje previo a los decisivos encuentros que determinarán su clasificación para los octavos de final del Eurobasket 2025 y su posición final en el grupo. Recordemos que los cuatro primeros de cada grupo avanzan a la fase final, que se celebrará en Riga. Los próximos rivales, Italia y Grecia, se presentan como pruebas de fuego, programadas para el martes y el jueves a las 20.30 respectivamente. Un aspecto relevante es que este partido se jugó con menos de 19 horas de descanso tras el enfrentamiento con Bosnia.
Según el reportaje de El País, este enfrentamiento ante Chipre, el país más pequeño en la historia en albergar un campeonato europeo de baloncesto, se resolvió con una diferencia de 44 puntos, evidenciando la disparidad entre ambos equipos. Este partido, en esencia, simuló las condiciones de alta exigencia que se avecinan, mientras el cuerpo técnico y los jugadores afinaban estrategias y evaluaban diferentes combinaciones tácticas. En el Grupo D, que se cruzará con el Grupo C de España, Francia sufrió una derrota ante Israel (82-69), un resultado sorprendente tras su victoria inicial contra Eslovenia.
La principal consigna era mantener la concentración y evitar relajaciones ante un rival, en teoría, inferior. Willy Hernangómez se hizo fuerte en la pintura, mientras que Aldama y Saint-Supéry mostraron su capacidad anotadora desde el perímetro. La irrupción del joven base que jugará en la universidad de Gonzaga aporta un perfil distinto al de Sergio de Larrea, abriendo un abanico de posibilidades para el futuro del equipo español. Con ambos al mando, la dirección del juego se mantuvo fluida y eficaz. Incluso Willy se animó a mostrar su versatilidad con un triple. El dominio en el rebote permitió a España desplegar su juego de transición, una faceta especialmente valiosa después de los esfuerzos realizados en compromisos anteriores. El marcador al finalizar el primer cuarto (19-9) reflejaba la superioridad española. Este partido sirve para afianzar la confianza individual, especialmente para jugadores como Juancho Hernangómez, MVP de la final del anterior Eurobasket y actual segundo capitán. El ala-pívot del Panathinaikos encadenó nueve puntos consecutivos, aprovechando la oportunidad para demostrar su valía. Scariolo aprovechó la debilidad del rival para experimentar con nuevas formaciones, como la de Juancho de tres, Aldama de cuatro y Pradilla en el cinco. El técnico distribuyó minutos y roles entre los jugadores, conscientes de que un rival tan asequible no se presentará de nuevo. Brizuela sentenció a Chipre, que sufrió una sequía anotadora de casi cinco minutos al final del segundo cuarto (41-17). La escasa producción ofensiva del anfitrión quedó patente, al igual que la disciplina defensiva de España, que solo cometió tres faltas en la primera parte (siete al final). La sequía ofensiva de Chipre se prolongó durante dos minutos y medio más. España se enfrentaba a su propia exigencia, superando el nivel de competencia impuesto por el rival. Incluso la disputa por los rebotes se tornaba más intensa entre los propios jugadores españoles que frente a los pívots chipriotas. Cada canasta del equipo local era celebrada con entusiasmo por el público, como si de una victoria se tratase. Un triple de Parra desde su propio campo cerró el tercer cuarto con una clara ventaja (70-29), anticipando un desenlace inevitable. Los últimos minutos transcurrieron sin mayores sobresaltos, confirmando la contundente victoria española. Chipre, además de ser el país más pequeño en acoger un Eurobasket, también tiene la liga doméstica de baloncesto más pequeña con tan solo 8 equipos, frente a los 18 de la liga ACB española. La FIBA fue fundada en 1932 y cuenta con 213 federaciones nacionales miembros.
En otro orden de cosas, la primera victoria de Eslovenia en el Eurobasket, un contundente 86-69 sobre Bélgica, quedó marcada por un hito estadístico. Luka Doncic firmó un triple doble con 26 puntos, 10 rebotes y 11 asistencias, convirtiéndose en el cuarto jugador en la historia del campeonato europeo en lograr esta hazaña. El jugador de los Mavericks se une a un selecto club que incluye a Toni Kukoc (15+12+11 en 1995), Rares Mandache (14+11+10 en 2017) y Mateusz Ponitka (26+16+10 en 2022).




