La escritora Rossy Majino González afirmó que la organización de la I Feria Nacional del Libro enfrenta obstáculos por la negativa de autoridades locales y regionales a autorizar el uso de la Plaza de Armas.
Según indicó, esta situación contrasta con las facilidades que, de acuerdo con su versión, se brindan a otras actividades privadas o estatales. La autora advirtió que esta decisión limita el acceso de la población a eventos culturales y educativos.
Majino González señaló que el evento contará con más de 15 escritores y 15 editoriales procedentes de distintas regiones del país, entre ellas Junín, Puno, Arequipa y La Libertad, con predominio de editoriales limeñas. De acuerdo con su testimonio, cada editorial presentará novedades literarias y organizará una actividad cultural, sumando más de 18 propuestas como conferencias, conversatorios, talleres y recitales.
Asimismo, indicó que la programación incluye un taller de escritura creativa en poesía, a cargo de un Premio Nacional de Literatura.
Representación local y objetivos de la feria
Según manifestó, la delegación huanuqueña estará integrada por autores como Samuel Cardich, Mario Malpartida, Andrés Mozombite, Alex Ginés, Miguel Ángel Santillán y Cristian Helguera, este último ganador del Premio Copé en novela. Majino explicó que el objetivo principal de la feria es fomentar el hábito de la lectura en una región que, según su percepción, figura en los últimos lugares a nivel nacional en comprensión lectora y acceso a libros. Entre las actividades programadas, mencionó dinámicas de mediación de lectura, promoción del “libro pobre” y activación de bibliotecas.
La escritora sostuvo que los hábitos de lectura deben formarse en el hogar y que la familia cumple un rol central en este proceso. Sin embargo, cuestionó que, según su experiencia, los gobiernos locales y regionales no han apoyado la publicación de obras de escritores huanuqueños. Añadió que en reiteradas oportunidades solicitaron permiso para usar la Plaza de Armas y que la respuesta negativa se basó en una ordenanza municipal y en quejas por bullicio, las cuales —según su versión— no se aplican a otros eventos.




