La educación en Piura se enfrenta a un nuevo desafío. Más de un centenar de escolares de primaria y secundaria, pertenecientes al colegio N.º 14254 en Ayabaca, se ven obligados a recibir sus clases en la capilla de un cementerio. Esta medida extrema fue adoptada tras declararse inhabitable su centro educativo debido a los graves daños estructurales ocasionados por las recientes y torrenciales lluvias que azotaron la región.
Según la investigación publicada por El Comercio, la situación de estos alumnos es particularmente precaria, ya que la capilla no ofrece las condiciones adecuadas para el desarrollo normal de las actividades académicas.
La infraestructura del colegio, ubicada en Ayabaca, sufrió severos daños en sus paredes y techo, presentando un riesgo inminente de colapso. Esta situación obligó a las autoridades y a los padres de familia a buscar una alternativa urgente para no interrumpir el proceso educativo de los 108 estudiantes afectados. La improvisada aula en la capilla del cementerio, aunque ofrece un techo, presenta serias limitaciones de espacio y confort.
La falta de espacio obliga a un grupo de alumnos a recibir las instrucciones en el patio del camposanto, expuestos a las inclemencias del tiempo, incluyendo las bajas temperaturas características de la zona. Sentados sobre bloques de concreto y utilizando papelógrafos como improvisadas pizarras, estos estudiantes demuestran una admirable resiliencia ante la adversidad. Cabe recordar que Piura es una de las regiones del país con mayor déficit de infraestructura educativa, un problema que se agudiza con cada fenómeno climático adverso. Las lluvias intensas no solo dañaron escuelas, sino también caminos y accesos, dificultando aún más la situación.
Ante la emergencia, padres y profesores han alzado su voz, solicitando a las autoridades locales una solución inmediata. Demandan la reubicación de los estudiantes a instalaciones más adecuadas, mientras se llevan a cabo los trabajos de rehabilitación en el colegio dañado. La comunidad educativa espera que se agilicen los trámites y se destinen los recursos necesarios para garantizar un entorno seguro y propicio para el aprendizaje.
La situación de estos escolares pone de manifiesto la vulnerabilidad de la infraestructura educativa en zonas rurales del Perú, especialmente frente a los embates de la naturaleza. Es crucial que las autoridades tomen medidas urgentes no solo para atender la emergencia actual, sino también para implementar planes de prevención y mejora de la infraestructura escolar a largo plazo, garantizando así el derecho a una educación de calidad para todos los niños y jóvenes.




