Corría el minuto 54 del encuentro, cuando de manera sorpresiva ingresó al campo un gran número hinchas del Garcilaso; en un primer momento lanzaron un balón en el rostro del juez principal, quien solo atinó a defenderse. De la misma forma, la terna que lo acompañaba.
La misma actitud tomaron los jugadores de Garcilaso quienes organizaron una trifulca propinando puñetes y patadas a sus rivales, teniendo que hacer su ingreso los efectivos policiales con el único fin de poder llevar tranquilidad y salvaguardar a los que se vieron afectados por la violencia en el estadio Garcilaso.
Todo se habría iniciado luego que el Llacuabamba puso el gol del empate, que originó que los hinchas disconformes con el resultado que eliminó a su equipo, reaccionaron cobardemente con indefensos rivales incluso ante la intervención de la policía.




