Invasores de terrenos agreden a periodistas y alcaldesa en San Pablo de Pillao: Exigen acción urgente
La alarmante situación que viven las zonas rurales de San Pablo de Pillao y Chinchao ha escalado a niveles intolerables. Un grupo de periodistas de las diferentes provincias de Huánuco, entre ellos el reconocido reportero Raúl Oviedo representante de Radio Miraflores, fueron brutalmente agredidos mientras realizaban su labor de documentar la deforestación y la invasión ilegal de tierras en la región. Este cobarde ataque, que también afectó a la alcaldesa de San Pablo de Pillao, no sólo deja en evidencia la violencia que impera en la zona, sino también la falta de acción por parte de las autoridades, que han permitido que estas actividades criminales prosperen impunemente.
La misión de los periodistas era clara y legítima: informar a la sociedad sobre la devastación ambiental y el accionar ilegal de un grupo de invasores que, desde hace más de un año, han ocupado y destruido aproximadamente 40 hectáreas de bosque en la zona selvática de San Pablo de Pillao. Acompañados por la alcaldesa, el equipo de prensa se dirigió al lugar con la intención de tomar imágenes aéreas con un dron y verificar el estado actual del área afectada. Sin embargo, lo que comenzó como una tarea informativa se transformó en una pesadilla cuando, apenas ingresaron al territorio, fueron interceptados por una turba de más de 100 personas, armadas con palos, leña y otros objetos contundentes.
Cobarde ataque
Raúl Oviedo, quien ha sido una voz crítica en la región, relató con indignación y dolor los momentos de terror vividos. “Nos pidieron identificarnos, y aunque mostramos nuestros carnés de prensa, la situación rápidamente se tornó violenta”, expresó. A pesar de que la misión era puramente informativa, los atacantes no dudaron en arremeter contra Oviedo y sus colegas, concentrando su ira principalmente en él, debido a su trabajo periodístico previo sobre la situación en la zona. “Me golpearon sin piedad, con palos, con leña, mientras intentaba protegerme inútilmente”, añadió con evidente consternación.
El equipo de periodistas no sólo fue víctima de una violencia física brutal, sino que también fue despojado de sus herramientas de trabajo. Cámaras, drones y celulares fueron robados en medio del caos, en un intento evidente por silenciar cualquier testimonio visual de la destrucción en la zona. “Estos criminales no quieren que se sepa lo que están haciendo; por eso nos atacaron con tanta ferocidad”, señaló Oviedo.
Alcaldesa de San Pablo de Pillao
La alcaldesa de San Pablo de Pillao, quien acompañaba al grupo de periodistas en su calidad de autoridad local, también fue agredida. Aunque intentó mediar y calmar a los atacantes, fue arrinconada por un grupo de mujeres que intentaron quitarle su celular. “La situación fue completamente descontrolada, nadie estaba a salvo”, relató Oviedo, describiendo cómo la alcaldesa trató de evitar que el ataque se intensificara, mientras los periodistas eran golpeados.
Inaceptable violación a la libertad de prensa
Este acto de barbarie es indignante y representa una grave violación a la libertad de prensa y al derecho de las autoridades a ejercer su función sin ser amenazadas. Lo más alarmante es que este no es un incidente aislado. La invasión de tierras y la deforestación en San Pablo de Pillao no son problemas recientes; llevan más de un año ocurriendo, y las autoridades han sido lamentablemente ineficaces en detener esta ola de criminalidad. Según Oviedo, “estos invasores no son personas vulnerables en busca de un terreno para vivir; son delincuentes organizados que usurpan, lotizan y venden terrenos de manera ilegal, destruyendo el medio ambiente y sembrando el terror en la comunidad”.
Es inadmisible que, a pesar de las múltiples denuncias presentadas por las autoridades locales y los medios de comunicación, la fiscalía y la policía no hayan tomado medidas efectivas para frenar esta actividad delictiva. “Lo que exigimos es celeridad en la investigación. La fiscalía y la policía ya conocen la situación desde hace un año, pero no han hecho nada”, denunció Oviedo, subrayando la frustración y el sentimiento de abandono que sienten los ciudadanos y periodistas de la región.
Este ataque no solo es un golpe a la libertad de prensa, sino también un claro indicio de la complicidad y la impunidad que rodea a estos criminales. Que un grupo de delincuentes pueda operar durante tanto tiempo sin ser detenido, y que incluso lleguen al extremo de atacar a periodistas y autoridades locales, demuestra una alarmante falta de control por parte de las autoridades. La inacción no sólo perpetúa la violencia, sino que también envía un mensaje peligroso: que la impunidad es la norma y que los periodistas y defensores de los derechos humanos están solos en su lucha por la verdad.
Dato:
La comunidad periodística en Huánuco y en todo el país debe alzar la voz contra estos actos de violencia. No se puede permitir que quienes buscan informar y proteger el medio ambiente sean silenciados a través del miedo y la brutalidad. Es necesario que el Ministerio Público y la Policía Nacional actúen con firmeza y rapidez para identificar a los responsables de este ataque y llevarlos ante la justicia. Además, se deben tomar medidas preventivas para garantizar la seguridad de los periodistas que cubren zonas de alto riesgo.




