En sus últimas declaraciones, el vicegobernador de Huánuco, Erasmo Fernández ofreció disculpas al pueblo por haber acompañado a Juan Alvarado en la campaña y posterior elección de la gestión actual.
Entendemos que estas disculpas las hizo por haber ayudado, de cierto modo, a la victoria de Alvarado, con quien el romance terminó muy pronto. En resumen, no pudieron trabajar juntos por varias razones. En primer lugar, como ya sabemos, de registrarse seria influencia e intromisión de la familia de Alvarado dentro del Gorehco, así como también, haber encontrado fuerte resistencia de los funcionarios de la institución, llegando a ignorar de manera literal.
En segundo lugar, al parecer, existían intereses encontrados y la ambición terminó ganando la supuesta relación de amistad que había entre ambos.
Don Erasmo, como él mismo lo ha afirmado, a pesar de su cargo no tiene poder de decisión alguno dentro de la institución, por más curioso que esto suene. Doblegando su orgullo ofreció disculpas al pueblo de Huánuco.
Resta un año de gestión todavía y aún no todo está perdido. Si bien es cierto que el gobernador anda borracho de poder y de dinero, imaginamos que en algún momento debe reaccionar, mirar atrás, y darse cuenta de que no ha dejado nada a este departamento.
Es increíble el nivel de distanciamiento que tiene con el pueblo. Su gente de confianza, lejos de aconsejarle actuar a favor del pueblo, parecen hacerlo a favor de sus bolsillos, con lo cual hace que se sigan cometiendo disparates.
Podría decirse que aún tienen tiempo para enmendar errores, al menos algunos.
Por más injusto que suene, ambos son autoridad y en ambos recae la responsabilidad del éxito o fracaso de la gestión. Es por eso que resulta esencial que intenten dialogar y buscar consensos.
Por otro lado, podría entender que esta disculpa sería el inicio de una campaña para llegar a ocupar el cargo de gobernador en la región.
Penosamente, se ha visto de todo en política y eso nos obliga a pensar en todas las posibilidades.




