Entre llanto y dolor entierran a mujer que fue descuartizada

En medio de un mar de lágrimas y desgarradoras escenas de dolor, fue sepultado el cuerpo de Dionicia Robles Santillán (24), quien fue asesinada y descuartizada por su conviviente Shilton Ventura Céspedes (25) en el inmueble rústico ubicado dentro de un taller de mecánica, en el kilómetro 1.5 de la Carretera Central Huánuco-Tingo María.
Acompañados por decenas de familiares, quienes pedían justicia, el cuerpo fue trasladado hasta su última morada en el cementerio Divino Descanso, en el poblado de Jancao, distrito de Amarilis, donde fue enterrada ayer en horas de la tarde.
“¡Justicia, justicia…! ¡Cadena perpetua para el asesino!”, fueron las arengas que gritaban los deudos mientras cargaban el ataúd blanco con los restos cercenados y sin la cabeza de la madre de familia, quien dejó a dos menores hijos, de 5 y 3 años, en la orfandad.
En tanto, Marina Santillán Benancio (55), la madre, y Jholfred (12), el hermano menor, caminaban delante del féretro mostrando desgarradoras escenas de dolor por la repentina y cruel muerte de la indefensa mujer. Solicitaron ayuda para encontrar la cabeza que fue arrojada al río Huallaga.