LA VOZ DE LA MUJER
Denesy Palacios Jiménez
26.04-22
Cuando Gordon Childen, habla de la primera gran revolución, como es la dejar de depender de la naturaleza, lo hizo porque el hombre, me refiero a varón y mujer fue capaz de transformarla, a través de la domesticación de animales y de especies nativas de flora con la agricultura incipiente. Y este gran paso valorado por lo que ha seguido todo proceso de desarrollo humano, ha permitido que el Perú sea uno de las naciones con mayor cantidad de productos, tanto de flora como de fauna ha domesticado, y hemos aportado al mundo entero.
Han pasado tantos años desde aquel entonces, y al parecer, habidos procesos de involución, que lejos de mostrar desarrollo, estamos viviendo un estancamiento, es necesario sacudirnos de esto y volver al camino evolutivo, por eso hoy varios autores hablan de una domesticación social, y que se refleja principalmente en el tipo de políticas que se dan, y que no benefician en nada a la población, sino a intereses ajenos.
Podríamos decir, que actualmente los peruanos tenemos experiencia de adaptarnos al desorden y desdén por las reglas de convivencia, la masiva informalidad en que se desarrolla nuestra economía (conforme lo afirma Bruce) el atropello constante entre nosotros en las calles, en las instituciones, en los centros comerciales, y por supuesto en la vida política, es muy viva, la que levanta la voz furibunda y grita todo tipo de improperios y luego se victimiza.
Es necesario retomar nuestros orígenes, fortalecer nuestra identidad, que reposa en la variedad y diversidad de etnias y culturas, y eso nos hace un país muy heterogéneo, pero muy rico, es decir un gran laboratorio social, donde no solo se hable de todas las sangres, y de grandes culturas, que hoy nos llenan de orgullo, sino que debemos que desaprender muchas cosas mal aprendidas y que tienden a generalizarse, como si aquello fuera una regla, donde prima la llamada “viveza criolla”, que al final vemos que nos sumerge en un túnel sin salida hacia la corrupción que cada vez cala más.
Y allí está el papel de la educación tanto formal como informal, donde debemos estar incluidos todos, pues la gente que bajó de las montañas o vino de la amazonia, tuvieron que optar por esos modelos mal aprendidos, de la poca valoración hacia lo nuestro, el poco cariño a nuestro terruño, el falso patriotismo; digo esto porque aquel que se pone la camiseta de la selección de fútbol se siente muy engrandecido, pero vemos que los movimientos políticos optan por este tipo de vestimentas, porque los hace populares, es como aquel que se pone un chullo o un sombrero del pueblo que visita, cree que ya con eso es igual a los moradores de ese lugar.
Lo importante es el actuar, es el compromiso que asumimos todos y cada uno de nosotros frente a la problemática de esos moradores, que durante años, décadas o siglos esperan una justicia social, y es especialmente la clase política la que da la espalda a este gran grupo cuando está en el poder.
La domesticación social hace que nos comportemos como aquellos malos peruanos que durante siglos y de generación en generación se han enriquecido, pensando solo en ellos en su familia o en su grupo, como que hemos perdido la idea de solidaridad, de reciprocidad, de redistribución, de racionalidad, es decir el bien común.
Finalmente, quisiera decir lo que Axel Rivas plantea en las Llaves de la Educación, no es fácil el camino, entre los «mecánicos políticos» caracterizados por su tendencia a cosificar las ciencias sociales y convertir la investigación en recetas para recomendar políticas sin tener en cuenta el contexto o los valores culturales de los países; por otra parte, los «culturalistas del aula» no podían escapar de la densidad de los contextos, sus análisis eran intransferibles y las lecciones de sus investigaciones quedaban encapsuladas en pequeños círculos académicos sin influencia en la vida real de las políticas.




