En pleno corazón de Huánuco, más de 450 comerciantes informales del denominado mercado de Bueyes enfrentan condiciones de trabajo deplorables, marcadas por la tierra, la basura, la falta de agua y la total ausencia de infraestructura sanitaria. A este panorama crítico se suma el reciente incremento en los alquileres diarios, que pasaron de 95 a 740 soles, según denuncian los propios vendedores.
Pese a los reiterados reclamos, ninguna autoridad ha logrado ofrecer una solución sostenible a esta situación que arrastra varios años. El lugar sigue siendo una zona de tierra sin pavimentar, donde, en temporada de lluvias, el lodo se transforma en polvo seco que contamina el aire y expone a los trabajadores y consumidores a enfermedades respiratorias.
Los comerciantes denuncian que, a pesar del fuerte incremento en los pagos por sus puestos, no existe ninguna mejora en el entorno. No hay servicios básicos como agua potable ni baños adecuados. En muchos casos, los vendedores se ven obligados a hacer sus necesidades al aire libre, lo que empeora la crisis sanitaria.
“No hay agua, no hay vigilancia, no hay ni siquiera un lugar digno para vender nuestros productos. Pero el alcalde sí ha subido el alquiler como si esto fuera un centro comercial moderno”, afirmó una vendedora que lleva más de 10 años trabajando en el lugar.
La informalidad reina en este espacio donado hace años por un ciudadano, según versiones locales, pero que hasta la fecha no ha sido regularizado ni implementado con servicios mínimos. La basura se acumula sin control, y los residuos orgánicos y fecales terminan descomponiéndose al sol y luego esparciéndose con el viento.
El mercado de Bueyes ha sido declarado en situación crítica por temas de salubridad, pero hasta el momento ni el sector Salud ni la Municipalidad han ofrecido respuestas concretas. Las deudas acumuladas por los comerciantes, que superarían los tres millones de soles, agravan la situación. Sin diálogo ni apoyo, este foco de contaminación sigue creciendo, poniendo en riesgo a toda la ciudad.
La reunión prevista para hoy entre el alcalde y algunos dirigentes genera expectativa, aunque varios representantes denunciaron haber sido excluidos de las conversaciones. La esperanza de los comerciantes es que esta vez, al menos, se trace una ruta para la formalización y mejora integral del mercado.
Porque lo que hoy existe no es un mercado mayorista: es un terreno abandonado donde se comercia entre la polvareda, la miseria y la indiferencia.




