La presidenta Dina Boluarte vivió una jornada tensa durante su visita a Iquitos, donde miles de manifestantes salieron a las calles para expresar su descontento con la gestión del gobierno. La mandataria, en el marco del VIII Consejo Estado Regional, se dirigió a la población con un mensaje enfático: pidió a los ciudadanos no dejarse manipular por intereses políticos y electorales, asegurando que su administración está dispuesta a dialogar sobre las demandas sociales, pero rechazando que las protestas sean utilizadas con fines ajenos a la agenda ciudadana.
Durante su discurso, Boluarte reconoció que existen reclamos legítimos, especialmente en torno a la crisis energética y la falta de servicios básicos, pero insistió en que “no se dejen utilizar” por actores que buscan desestabilizar el país. La presidenta anunció la instalación de una mesa técnica en Loreto la próxima semana para abordar la problemática energética, subrayando que el gobierno no cuenta con todos los recursos para resolver de inmediato los problemas acumulados durante décadas, pero mantiene la disposición al diálogo y la búsqueda de soluciones.
Enfrentamientos y demandas sociales en las calles de Iquitos
La visita presidencial estuvo marcada por una fuerte movilización social. Cerca de mil personas, en su mayoría miembros del sindicato de construcción civil afiliado a la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), se congregaron en las inmediaciones de la Villa de la Fuerza Aérea en Iquitos. Los manifestantes exigían atención urgente a la falta de electrificación, acceso al agua potable, mejoras en la seguridad y una respuesta efectiva frente a la minería ilegal que afecta a la región.
El intento de acercamiento de los manifestantes al lugar donde se encontraba la presidenta fue contenido por un amplio despliegue policial, que incluyó unidades antimotines y personal de inteligencia. La tensión escaló cuando algunos manifestantes lanzaron piedras contra los efectivos, lo que provocó la respuesta de la Policía Nacional con bombas lacrimógenas para dispersar a la multitud. El saldo fue de al menos dos heridos por disparos de perdigones, además de varios menores y pobladores afectados por la inhalación de gases lacrimógenos. Padres de familia se vieron obligados a retirar a sus hijos de los alrededores de las escuelas por el riesgo para su salud.
Críticas políticas y falta de diálogo agravan el clima social
La falta de información oficial sobre la agenda presidencial y la ausencia de espacios de diálogo directo con los gremios sindicales incrementaron el malestar social. Los líderes sindicales señalaron que la escasa comunicación y la falta de apertura del Ejecutivo para escuchar las preocupaciones locales intensificaron la protesta, que inicialmente se centraba en demandas de servicios básicos y seguridad.
La congresista Ruth Luque criticó duramente la respuesta del gobierno, calificando de inaceptable el uso de gases lacrimógenos cerca de colegios y el empleo de perdigones contra la población. Luque sostuvo que la represión solo evidencia la falta de legitimidad del Ejecutivo y la incapacidad de responder de manera efectiva al descontento popular. La jornada en Iquitos refleja la creciente tensión social en el país y la urgencia de que el gobierno fortalezca los canales de diálogo y atienda las demandas ciudadanas con soluciones concretas y sostenibles.




