La cuestión de la deuda social, un legado de obligaciones pendientes hacia ciudadanos, principalmente en los sectores de educación y salud, se ha mantenido como una preocupante constante en la agenda pública. Conversaciones recientes con el procurador regional, Nolorve, revelan una imagen compleja pero esperanzadora de la situación. La intención de priorizar el pago a los adultos mayores de más de 75 años es un gesto significativo que refleja un compromiso con los más vulnerables. Sin embargo, la promesa de priorización despierta tanto esperanza como escepticismo.
Curiosamente, para este ejemplo nos referiremos a la exgestión de Juan Alvarado, quien entre lo poco positivo que hizo, fue pagar en tres años una deuda de 180 millones de soles, lo que no se había hecho en 10 anteriores. Lamentablemente, este tipo de acciones terminaron siendo opacados por acciones negativas que condujeron a su eventual encarcelamiento.
El Dr. Nolorve apela a la paciencia, asegurando que el financiamiento necesario para saldar estas deudas llegará a su debido tiempo. No obstante, este llamado a la paciencia debe ir acompañado de una estrategia clara y efectiva, especialmente cuando el presupuesto provisto por el Ministerio de Economía es limitado y las necesidades son inmensas.
Según algunos especialistas con quienes hemos conversado, sugieren que para abordar de manera efectiva la deuda social, se requiere de un enfoque multifacético que incluya una gestión transparente de los recursos, la implementación de mecanismos de priorización basados en la urgencia y la vulnerabilidad, y una coordinación estrecha con el Ministerio de Economía para asegurar un flujo constante y suficiente de financiamiento.
Asimismo, la implementación de una auditoría independiente que evalúe y haga públicas las finanzas relacionadas con la deuda social, garantizando que los procesos de pago sean justos y equitativos.
Por último, es imperativo que exista una coordinación estrecha entre el Ministerio de Economía y Finanzas y las entidades regionales para asegurar una asignación de recursos que refleje tanto la urgencia como la importancia de saldar estas deudas pendientes.




