En señal de protesta por el partido Villarreal – Barcelona programado en Miami, los jugadores de fútbol han decidido detener brevemente los encuentros de esta fecha.

Jugadores del Oviedo y Espanyol pausaron su encuentro unos momentos como protesta al juego que sostendrán en Miami el Villarreal y Barcelona. Juan Manuel Serrano Arce/Getty Imag

En el mundo del fútbol español, la controversia en torno al plan de LaLiga de celebrar un partido de la temporada regular en Miami ha alcanzado un nuevo punto álgido. La propuesta de trasladar el encuentro entre el Villarreal y el Barcelona al Hard Rock Stadium el 20 de diciembre ha provocado una ola de “descontento” entre los jugadores, quienes ven amenazados sus derechos y la esencia del deporte. Este desacuerdo ha desencadenado una serie de protestas organizadas por la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), marcando un momento de tensión entre los jugadores y la patronal.

“La protesta” planeada por los futbolistas busca expresar su rechazo a la falta de diálogo y transparencia por parte de LaLiga en relación con esta iniciativa. La acción, que consiste en un paro simbólico al inicio de los partidos, refleja la creciente frustración de los jugadores ante lo que consideran una imposición de decisiones que afectan directamente su trabajo y sus condiciones laborales. La AFE ha manifestado su preocupación por la falta de información y la ausencia de negociación en este proceso, lo que ha generado un clima de incertidumbre y desconfianza en el seno del fútbol profesional español.

Según el reportaje de El País, la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) anunció este viernes, apenas horas antes del inicio de la novena jornada, que los jugadores de Primera División realizarán protestas al comienzo de cada partido como una “reivindicación por la falta de transparencia, diálogo y coherencia” de LaLiga.

La protesta, que se materializará con un paro de quince segundos al inicio de cada partido, según fuentes cercanas a los equipos, busca evidenciar el rechazo de los futbolistas a la “deslocalización” del fútbol español. La AFE ha exceptuado de esta medida a los jugadores del Villarreal y Barcelona, con el objetivo de evitar que la protesta se interprete como una acción en contra de los clubes involucrados directamente en el partido de Miami. Mientras tanto, la Federación de Asociaciones de Accionistas y Aficionados al Fútbol Español (FASFE) ha convocado a los aficionados a mostrar su apoyo a los jugadores permaneciendo de pie y aplaudiendo durante el tiempo que dure la protesta.

La propuesta de LaLiga de llevar un partido a Miami se remonta a 2017, y desde entonces ha generado controversia y oposición por parte de diversos sectores del fútbol español. La negativa de Javier Tebas, presidente de LaLiga, a reunirse con los capitanes de los equipos para abordar el tema, ha exacerbado aún más la tensión entre la patronal y los jugadores. La AFE exige la creación de una mesa de negociación en la que se comparta toda la información y se analicen las características del proyecto, se atiendan las necesidades de los futbolistas y se garanticen sus derechos laborales. El rechazo de los jugadores a las fechas alternativas propuestas por Tebas para la reunión, debido a la coincidencia con jornadas europeas y del campeonato local, evidencia la falta de voluntad de diálogo y la imposición de decisiones por parte de LaLiga.