En Rusia, el aniversario de la guerra en Ucrania pasa casi desapercibido para el público.

El silencio ensordecedor rodea el tercer aniversario de la invasión rusa a gran escala de Ucrania. A diferencia de años anteriores, este 24 de febrero, el Kremlin optó por una estrategia de bajo perfil, evitando eventos públicos, discursos conmemorativos, servicios religiosos en memoria de los soldados caídos e incluso menciones en la televisión estatal, marcando un contraste notable con la narrativa oficial previamente establecida. Este cambio de táctica se produce en un momento crucial del conflicto, donde las bajas y el estancamiento del frente han generado un creciente descontento interno.

Según la investigación publicada por The New York Times, el presidente Vladimir V. Putin no tiene programada ninguna actividad para conmemorar el aniversario de la operación que desencadenó el mayor conflicto militar en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Los noticieros matutinos de la televisión estatal rusa iniciaron sus emisiones con reportes rutinarios desde el frente en Ucrania, omitiendo cualquier referencia al significado simbólico de la fecha. Esta omisión contrasta con la cobertura mediática intensiva de los años anteriores, donde la invasión era presentada como una misión liberadora y un acto de defensa contra la expansión occidental. La estrategia de comunicación del Kremlin parece haber evolucionado, priorizando la minimización del impacto público del aniversario.

Incluso funcionarios locales, tradicionalmente alineados con la narrativa del Kremlin que glorifica la intervención en Ucrania y presenta a los soldados rusos como héroes, han mantenido una inusual discreción este lunes. Esta actitud contrasta con las campañas de propaganda que han caracterizado la cobertura oficial de la guerra hasta ahora, sugiriendo un cambio en la directriz del gobierno central.

Rusia tampoco está llevando a cabo ningún acto público de duelo por sus bajas, que según estimaciones de la inteligencia estadounidense ascienden a cientos de miles, incluyendo heridos. Esta falta de reconocimiento oficial de las pérdidas humanas ha generado críticas internas y ha alimentado las acusaciones de falta de transparencia por parte del gobierno.

No obstante, periodistas rusos independientes exiliados han publicado un informe conjunto que estima las bajas rusas en más de 165.000 soldados en tres años de combates, basándose en datos disponibles públicamente de registros judiciales. Estas cifras no han podido ser confirmadas de manera independiente, y el Ministerio de Defensa ruso se niega a divulgar datos sobre bajas. La falta de información oficial alimenta las especulaciones y dificulta la evaluación real del impacto humano del conflicto.

Un alto diplomático ruso, Sergei A. Ryabkov, viceministro de Asuntos Exteriores, evitó mencionar el aniversario el lunes, pero elogió los esfuerzos de la administración Trump para acercarse a Putin y poner fin a la guerra. Subrayó la necesidad de un “acuerdo a largo plazo” en Ucrania, que aborde las “razones subyacentes” del conflicto, tras las conversaciones entre funcionarios rusos y estadounidenses. Ryabkov argumentó que un simple alto el fuego sin una solución integral solo conduciría a una reanudación de las hostilidades en el futuro.